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24 de Jul de 2021

Redacción Digital La Estrella

Columnistas

El filibusterismo electoral

Toda grandeza de estos pueblos de América se ha refugiado en el pasado, solo los muertos viven. Solo ellos hablan con sonidos que los vi...

Toda grandeza de estos pueblos de América se ha refugiado en el pasado, solo los muertos viven. Solo ellos hablan con sonidos que los vivos no oyen, pero que eclipsan por su elocuencia todos los gritos sin trascendencia lanzados desde las tribunas de la venalidad en estas ferias de apetitos inconfesables.

América ha sido guardada por las tumbas de sus héroes y sus grandes hombres del pasado.

Ellos deambulan también por el horizonte bermejo de la patria porque sus tumbas han sido profanadas y son rehenes del filibusterismo parroquial escondido en las entrañas de los colectivos políticos de hoy.

A escasos dos meses de las elecciones populares del 3 de mayo del 2009, la oligarquía y el populismo se enfrentan en una lucha formidable por alcanzar el poder.

Mas de tres millones de panameños viven la odisea de una campaña electoral en la cual la mayor parte de los que participan como aspirantes a puestos de elección se cobijan bajo la sombra de un gobierno que se ha convertido en un vivero de escándalos, parásitos y corruptelas.

Y por el otro lado, los candidatos se arropan bajo una corcha de retazos donde los camaleones políticos de las familias de la plutocracia panameña han hecho oxigenar y envilecer a sus cachorros.

La rosa púrpura, la frase ígnea, que brota de unos labios en cólera no tienen ya valor para nacer? el anatema fúlgido estalla y muere sin eco y sin ruido como el rayo sin fulgores en una tormenta polar.

Frente a un pueblo rebañizado, ayuno de ideales, de ideologías, de idearios, de propuestas y promesas incumplidas cada cinco años, solo se defienden y alimentan en la lucha por cuidar sus propios intereses y por saciar su estómago vacío.

Venden su conciencia y voluntad al mejor postor, mintiendo, engañando y burlándose de todos los políticos venales que fueron sus maestros, que fueron sus tutores, que fueron sus ejemplos en el gran circo de la acrobacia, el salto corto y largo de un partido para otro sin el mejor escrúpulo y sin la menor vergüenza.

Se anunciaron algunos de estos políticos como los herederos de la “Revolución” de Omar Torrijos y terminaron como los esbirros de Noriega, todo en la época siniestra de la dictadura militar que dominó durante 21 años.

Los otros se proclamaron hijos políticos de Arnulfo Arias y terminaron sometidos al oro y la fortuna de Ricardo Martinelli.

Ahora las dos corrientes cayeron sobre este pueblo como las patas de un paquidermo y aplastaron su corazón.

José Martí expresó: “Todas las grandes ideas tienen su gran nazareno”.

En más de un siglo de vida republicana ¿Ha tenido nuestra patria algún hombre que encarne la figura de un gran nazareno?

- El autor es periodista. havagal21@yahoo.es