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25 de Ene de 2022

  • Redacción Digital La Estrella

Columnistas

“Justicia” panameña

El pasado 30 de enero se cumplieron 33 años de la desaparición del joven Jorge Falconett y del asesinato de su novia Marlene Mendizábal,...

El pasado 30 de enero se cumplieron 33 años de la desaparición del joven Jorge Falconett y del asesinato de su novia Marlene Mendizábal, en Los Llanos de Mariato (Veraguas). La investigación y el sumario de este doble crimen ocurrido en 1976 durante la dictadura de Omar Torrijos, estuvieron plagados — desde un principio — de un matiz político, dado los vínculos sanguíneos y/o afines con el dictador, de los involucrados.

Veamos: El entonces teniente del G-2 (brutalidad militar) Ricaurte Rodríguez, tío de uno de los imputados (Roberto Pinzón Díaz Herrera), atemorizó a Martín González y Quimidio Reyes, para que no le dieran vuelta boca arriba al cadáver de Marlene, encontrado con el cabello “amarrado” a las raíces de un árbol de mangle. Sin embargo, Martín González dijo haber visto dos orificios de entrada o salida de proyectiles de arma de fuego en el cadáver (se pretendía hacer creer que Marlene se había ahogado accidentalmente). El forense de Atalaya, Dr. Manuel A. Carrizo, primo del padre del imputado Pinzón, se negó a practicar la autopsia, quizás porque sabía de qué había muerto. Muy sabias fueron las palabras del Dr. Humberto Mas, director del Instituto de Medicina Legal, al decir que si las autoridades de aquel entonces hubiesen practicado de inmediato la autopsia, se hubieran encontrado evidencias reveladoras y las cosas no hubieran tomado el curso que tomaron.

Martín González y Blas Atencio Pinto vieron que llevaban a un hombre, al que le sobresalían los zapatos, debajo de una lona en el “pick up” propiedad del padre del imputado Pinzón, la noche del 31 de enero, por el camino de Zabaneta. Los imputados (Pinzón y Jacinto McDonald) relataron que Marlene se fue sola a la playa en vestido de baño. Sin embargo, al encontrarse su cadáver tres días después, estaba completamente vestida. A pesar de que estuvo expuesta a ocho grandes mareas desde el día de su desaparición no estaba llena de lodo ni mordida de peces (ver fotos del cadáver en el expediente). ¿Cómo es posible que el cadáver de Marlene apareció tres kilómetros río arriba de la boca del río, lugar donde dijeron los imputados que se había ahogado? En vez de la marea botarlo mar afuera, ¿por qué el cadáver apareció río arriba? A pesar de esta y muchas otras contradicciones que hay en el expediente, el 20 de mayo de 1994 el fiscal Rolando Rodríguez pidió el sobreseimiento de los imputados.

Diecisiete años después, dos antropólogos argentinos exhumaron el supuesto cadáver de Marlene, encontrando que no correspondía al de la joven, porque no tenía una fractura en una muñeca, que Marlene había sufrido tiempo atrás. Además, la prueba de AND no coincidió con el de su madre.

El ex procurador de la Administración, Donatilo Ballesteros, opinó que el fiscal Rodríguez debió declararse “impedido” para actuar en el caso y se llamara a su suplente, pues era difícil que actuara convincentemente adoptando una posición contraria a la que sostuvo para pedir el sobreseimiento de los imputados. Recordemos que existe una norma internacional que señala que los crímenes de lesa humanidad no prescriben.

-El autor es educador.pastornatural@gmail.com