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26 de Nov de 2020

Redacción Digital La Estrella

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Contundencia, la clave...

Después del debate de candidatos presidenciales, en el camino a casa buscaba en mi mente una palabra para conceptualizar el sabor que me...

Después del debate de candidatos presidenciales, en el camino a casa buscaba en mi mente una palabra para conceptualizar el sabor que me dejó el encuentro.

Era más de la una de la madrugada. La faena había sido extensa y mi mente se resistía a buscar esa palabra, pero al mismo tiempo en una lucha interna entre dos impulsos cerebrales la interrogante se hacía insistente. ¿Cómo definir lo que hizo falta en el debate?

Bajé la ventana del auto a ver si el frío viento de la madrugada lograba alejar de mi mente la búsqueda del término. No fue así, al parecer la interrogante impregnaba también el ambiente. El viento nocturno en lugar de disipar el debate interno en mi cerebro, irónicamente ayudo a atizarlo.

Cedí finalmente a la presión del subconsciente y dejé de resistirme. El hallazgo fue aterrador, en solo minutos de reflexión encontré que lo primero que saltó a la vista en el debate fue la mediocridad del liderazgo político.

Ambos candidatos tenían la mínima oratoria requerida para hacerse entender, extrañé el verbo de un estadista, la reflexión de un pensador, la vocación de un verdadero docente y la pasión de un filántropo.

Los aspirantes carecieron de eso que algunos llaman carisma. Sus miradas, más que transmitir confianza, en ambos casos, daban la idea opuesta.

Cautela extrema, nervios y en algunos casos poca coherencia. Indudablemente habrá quienes vieron ganar a Balbina Herrera del Partido Revolucionario Democrático (PRD) y otros a Ricardo Martinelli de la Alianza Opositora, pero en este punto del ejercicio me di cuenta de que con honestidad habíamos visto perder al país.

Si bien es cierto, para el clima actual, el debate ha servido como para reiniciar la contienda y perder los archivos de agresión personal y violencia con que se venía manejando la campaña.

Pero el mero “reset” de la campaña no es suficiente.

Los candidatos debieron ofrecer esa noche una pieza histórica que demostrara su oratoria, su capacidad y su inteligencia; pero en pocas ocasiones lograron brillar más que nada por su sagacidad en estrategia política. Para ser presidente de verdad hay que tener mucho más que eso.

Me faltaban escasos metros para llegar a mi casa, el barrio permanecía en silencio total. La evaluación del debate me había liberado de la batalla interna, pero ahora me inundaba una profunda frustración.

Quien sea que nos dirija a partir del 1 de julio de este año está lejos de ser un gran líder, talvez podremos tener a un empresario de éxito o a una experimentada funcionaria en el sillón presidencial, pero necesitamos mucho más que eso.

Panamá necesita un líder que sea capaz de conducir a la gente y su mentalidad hacia una transformación, y para eso tiene que ser una persona de hablar y actuar contundente..

¡Esa es !.. faltó contundencia.

La palabra que buscaba llegó sola y repentina, cuando ya casi había olvidado el origen de todo el rollo. Era cerca de la 1:30 de la mañana, estaba ya, frente a mi cama.

El barrio seguía en silencio y el país adormecido en la espera de su futuro y en la necesidad de.. contundencia..

-El autor es periodista.kairos1972@hotmail.com