06 de Oct de 2022

  • Redacción Digital La Estrella

Columnistas

La Biblia, pecado y tradiciones

Pasada la celebración de la Semana Santa, deseo compartir con ustedes unas reflexiones respecto a lo que representa la Biblia, el pecado...

Pasada la celebración de la Semana Santa, deseo compartir con ustedes unas reflexiones respecto a lo que representa la Biblia, el pecado y tradiciones, partiendo de mi capacidad para errar como ser humano.

Mis padres muy afanosamente, aunque se afectaran sus finanzas, buscaban cuanto marisco o pescado hubiese para estos días, porque al parecer esto es lo permitido para comer en esa fecha.

La pregunta a este respecto es, entonces, ¿en qué Testamento o capítulo de la Biblia dice que debo comer pescado en estos días santos? ¿En qué parte dice que estoy pecando al comer carne de res o de cerdo?

Para mí el pecado de carne al que se refiere es luchar por medio de la reflexión cristiana ante el pecado, los pecados a identificar y reprender son los que tenemos dentro de nosotros como seres humanos, la lucha del espíritu contra la carne.

¿Cuántos habiendo comido marisco o pescado y asistiendo a misa siguen hoy con la práctica de los pecados capitales y no extienden la mano al hermano caído?

Los pecados de carne o capitales, los cuales estando en nuestra mente, alma o espíritu, que se concretan en afectaciones concretas son: ira, avaricia, soberbia, envidia, gula, pereza y lujuria. Estos son los pecados o sentimientos de carne que debemos sacar de nosotros y no encumbrar el comercio de mariscos en detrimento de la economía de los más pobres de nuestro país.

Desarrollando cada uno de estos pecados podemos obtener que de la ira se desprenden las guerras, los asesinatos, las riñas, la muerte; de la avaricia solamente pensar en nosotros mismos, despreciando a nuestros hermanos y siendo el ejemplo de la indiferencia ante la opulencia egoísta.

Asimismo de la soberbia se desprende el no temor a Dios y hacer acepción de personas; de la envidia se desprenden los más bajos sentimientos del ser humano, que incluso se puede hasta decir que es la antesala al odio, y que de ella se desprenden mentiras y tribulaciones.

Mientras que de la gula se desprende la incapacidad de saciarse totalmente de los placeres que no sólo abarcan los alimentos en detrimento del compartir parte de lo que tenemos y no de lo que nos sobra; de la pereza se desprende la desmotivación a trabajar, a crear y a producir para el bien común, porque cada acto productivo que se realiza afecta positivamente a todo lo que nos rodea y de la lujuria se desprenden las infidelidades, fornicaciones, violaciones y demás.

Como base para combatir estos pecados contamos con dos grandes armas, los Diez Mandamientos y Jesús, ambos están en las Sagradas Escrituras. ¿Qué es más importante para sanar nuestro pacto con Dios, luchar contra estos pecados que a cada instante están rodeándonos o simplemente comer pescado o mariscos?

Cuando Jesús, El Salvador, dijo que su mandamiento era “Ámense unos a otros como yo os he amado”, esto abarca tanto a los Diez Mandamientos como también llama a apartar definitivamente los pecados antes mencionados.

Imagínese que todo se tradujera a comer pescado y mariscos para reprender el pecado, lo veo como un acto tradicional que ha pasado de generación en generación.

Un consejo sano para todo creyente es que lea la Biblia. Ahí encontrará las respuestas para saber qué hacer para luchar contra el pecado, y ¿qué mejor apoyo que Jesús?

-El autor es administrador de empresas.nino26880@gmail.com