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04 de Jun de 2020

Redacción Digital La Estrella

Columnistas

Operación Océanos Gemelos

En el Segundo Tribunal de Justicia se realizó, hace algunos días, la audiencia preliminar sobre la operación internacional Océanos Gemelos.

En el Segundo Tribunal de Justicia se realizó, hace algunos días, la audiencia preliminar sobre la operación internacional Océanos Gemelos.

Acción ésta que debió desarticular a una de las organizaciones criminales más poderosa de los últimos tiempos, la cual logró establecer una basta red dedicada al tráfico de drogas, armas y blanqueo de capitales.

La periodista Adela Coriat le dedicó extenso editoriales, como parte de un notable esfuerzo investigativo orientado a informar sobre las implicaciones que esa operación tiene en Panamá. Un informe sorprendente que intenta descubrir la maraña de ocultamiento y complicidades de las élites locales y las luchas intestinas que rodean a la comunidad de inteligencia por el control de los expedientes y de la información.

Los medios de información, tan atentos generalmente a estos casos, se han limitado a reproducir escuetas noticias proporcionadas por el Órgano Judicial. De no ser por las implicaciones que la operación Océanos Gemelos tiene en la vida política y económica tanto de Panamá como de varios países de la Región, ésta debió haber tenido otro tipo de divulgación.

Coriat nos recrea el escenario que se dio en aquel momento. La misteriosa muerte de Franklin Brewster, jefe de la Unidad Especializada de Investigaciones Sensitivas; la inmediata renuncia de Patricio Candanedo, el poderoso jefe de la Fiscalía de Drogas, aduciendo un clima de hostilidad; la renuncia simultánea de otros tres altos cargos de esa Fiscalía; el desmembramiento de la unidad especializada en el combate al tráfico de estupefacientes y terrorismo de la PTJ; la solicitud de renuncia a la hoy ex directora Delia Cárdenas de la Intendencia de Bancos; la apresurada fusión de los bancos en donde se registraron las cuentas de la organización criminal.

Los resultados de la operación fueron anunciadas con mucho despliegue por el propio Candanedo, cuando relató el listado de las incautaciones: Las islas “ Las Tres Marías ”, situadas cerca de Portobelo; cerca de 12 apartamentos de lujo y 18 casas; unas 8 embarcaciones, entre ellas “ El Halcón Panamá ” para 100 pasajeros y un tanquero; un hotel; un total de 45 fincas, 82 cuentas bancarias; 57 sociedades anónimas y aproximadamente 5 millones de dólares en efectivo.

Ayú Prado, quien relevara del cargo a Candanedo, declaró a principios del 2007, que aún faltan por detener a 39 personas “ relevantes del mundo social, económico y político y unos cuatro o cinco funcionarios del Gobierno ”.

Coriat, señala en su investigación, que pesé a ese alarde de justicia, que pretendía apaciguar la presión de la opinión pública, ninguna otra detención se produjo. Comparto plenamente el final de los comentarios de Coriat, más lleno de interrogantes que de conclusiones. ¿Cómo fue posible que ningún funcionario público interviniera, ante tan impresionante movimiento y operaciones de capitales e inversiones? No existen reportes de ningún oficial de cuentas ante la Unidad de Análisis Financiero adscrita al Consejo de Seguridad. Esos bienes se adquirieron a través de la ARI, otros se tramitaron con el Servicio Marítimo Nacional, con la Autoridad de Aeronáutica Civil usando el Registro Público, Registro Civil, Migración, etc. ¿Cómo es posible que nadie se haya enterado de lo que ocurría? ¿Dónde estaba el control en los Bancos ante tal movimiento de capitales?

Si se trataba de una operación internacional, pareciera que los servicios panameños o fueron compartimentados por sospechas de involucramiento o sencillamente no se les tuvo en cuenta, porque los que manejan los más de 100 tomos y que cubre un largo período de cinco años, aparecen como elementos marginales del proceso que se le sigue localmente a unas 127 personas.

Océanos Gemelos no ha dicho aún su última palabra.

*Miembro del PRD.rvasquezch@cwpanama.net