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01 de Dec de 2020

Redacción Digital La Estrella

Columnistas

Aportes a la seguridad

Vivimos en un mundo con transformaciones permanentes y complejidades sociales que abren nuevos retos a la sociedad, planteando la necesi...

Vivimos en un mundo con transformaciones permanentes y complejidades sociales que abren nuevos retos a la sociedad, planteando la necesidad de renovar permanentemente la forma de abordar las soluciones a los problemas que se generan. Dentro de estos problemas, la seguridad ciudadana se ha convertido en el eje de la preocupación del panameño.

Para enfrentar la crisis de seguridad ciudadana por la que atraviesa Panamá, es necesario definir una estrategia coherente y que aborde con realismo el enfrentamiento a las causas que generan la criminalidad.

A pesar del amplio desarrollo económico experimentado por Panamá en los últimos años, se ha creado también una significativa brecha social y de justicia. Es por ello, que el país necesita redoblar sus esfuerzos en el diseño de una política de Estado de carácter permanente, que trascienda los gobiernos y aborde no solo las consecuencias de la pobreza, la desigualdad, la inseguridad ciudadana y el subdesarrollo, sino las raíces mismas de su causa.

El desarrollo de la protección social es la permanente necesidad que tiene el país de cerrar la brecha en la provisión de los servicios sociales, entre los excluidos de los sistemas formales del seguro social, y entre los grupos pobres y aquellos que están sobre la línea de pobreza.

En el caso de la seguridad ciudadana, tenemos que ponernos de acuerdo en la determinación de las causas más importantes que inducen al crimen y sus correlaciones con las mismas. Las investigaciones demuestran con toda claridad que existe una alta correlación entre la criminalidad y el desempleo, entre la criminalidad y la deserción escolar y también con respecto a la densidad de población, entendiendo con ello que el diseño de los barrios populares se hace sin dejar espacio para el deporte, la cultura y una vida sana en comunidad.

Las estadísticas son contundentes al demostrar el incremento de la actividad delictiva en los últimos diez años. El asesinato es la forma más destacada de la criminalidad, pero en realidad los barrios están afectados por el incremento del robo a mano armada, la violación, la violencia intrafamiliar y el consumo de drogas.

Una estrategia de seguridad debe tener cuatro ejes que incluya la prevención, la modernización estratégica de la Fuerza Pública, una política de desarrollo social adecuada con un control urbano que permita el desarrollo de comunidades sanas y un plan de rehabilitación para los delincuentes.

La prevención es el arma más importante que debemos utilizar para llegar a nuestros niños y jóvenes a través del sistema escolar. Debemos intervenir en forma oportuna y rápida en aquellas comunidades de alto riesgo, tomando medidas pro activas, como lo es la sensibilización de la juventud y la niñez en materia de la seguridad, incorporar a los jóvenes en la lucha contra el crimen y abrirles nuevos horizontes en el camino del estudio.

Este trabajo de prevención requiere que rescatemos a todos los muchachos que están fuera del sistema escolar, a través de un programa diseñado con los Representantes de Corregimientos. Recordemos que más del 47% de los jóvenes panameños no está asistiendo a las escuelas secundarias.

La modernización estratégica de la Fuerza Pública, que se conoce como el nivel de actualización que deben tener nuestros estamentos de seguridad en materia de investigación, análisis, equipamiento y tecnología, debe revisarse permanentemente y dotar a esos cuerpos de los presupuestos necesarios y mecanismos administrativos para enfrentar el crimen organizado.

Actualmente, en la lucha contra el crimen, no estamos utilizando la tecnología de punta y los criminales, en algunos casos, cuentan con mejores recursos que la Policía. La modernización institucional también debe conllevar una eficiente coordinación interinstitucional, para compartir información e intercambiar políticas innovadoras de manera que nos permita conocer en qué áreas tenemos éxito y en qué áreas necesitamos hacer más esfuerzos.

Un aspecto importante de una estrategia de seguridad ciudadana debe ir dirigida a reducir las presiones sociales, originadas como consecuencia de la elevada incidencia de la pobreza y de la desigualdad y sus relaciones con el empleo y el desempleo, debido al desajuste entre las capacidades y oportunidades de la ciudadanía.

Panamá no cuenta con un sistema carcelario adecuado y las actuales instalaciones son escuelas para que los delincuentes mejoren sus capacidades de ejecutar actos criminales. Necesitamos cárceles nuevas y verdaderos programas de rehabilitación.

Un factor fundamental para enfrentar la actual crisis de seguridad, es integrar en la lucha contra el crimen al pueblo organizado. Las organizaciones de la Sociedad Civil son fundamentales para una estrategia de seguridad. Ello incluye el factor importante de una comunicación adecuada, lo que implica un papel de primer orden para los medios de comunicación.

El problema de la delincuencia debe tener un enfoque multisectorial y debe ser compartido por la sociedad para combatirla con eficiencia.

*Ingeniero y analista político.blandonc@cwpanama.net