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03 de Mar de 2021

Redacción Digital La Estrella

Columnistas

Ciclo social del Torrijismo

No están lejanos los tiempos en que Panamá fue convocado a un proyecto de gran envergadura como resultó la causa nacionalista de la recu...

No están lejanos los tiempos en que Panamá fue convocado a un proyecto de gran envergadura como resultó la causa nacionalista de la recuperación del Canal. Fue un ciclo que duró más que el relámpago en una tormenta y que tomó fuerza con la diaria resurrección de la épica batalla por la soberanía y la integridad territorial.

Agotada esa etapa, la tarea por delante es abrir un nuevo ciclo revolucionario de profundo contenido social y democrático. Ese es el planteamiento del politólogo Marcel Salamín, en un documento que circuló el pasado 11 de octubre, en ocasión del 42 aniversario de la gesta encabezada por Omar Torrijos.

La apertura de este ciclo social, tiene como contraparte el avance del modelo oligárquico de economía de mercado que pretende adueñarse del país, denunció Salamín. Para frenar la consolidación del nuevo ‘comando estratégico’, encabezado por el presidente Ricardo Martinelli, que busca recuperar la hegemonía económica, política, social y cultural existente antes de 1968, Salamín planteó la construcción de lo que denominó el ‘Poder Ciudadano’.

Lo concibió como el Cuarto Órgano Constitucional del Estado con características de espacios institucionalizados de concertación y de mecanismos de consenso abiertos, capaces de trabajar en igualdad de condiciones con los otros Órganos del Estado.

De acuerdo a Salamín, el Poder Ciudadano debería ser incluido dentro de una convocatoria a una Constituyente Paralela, basada en el Artículo 314, que adopte una nueva Constitución Nacional. La existente desde 1946, pese a las modificaciones registradas en medio siglo, es insuficiente como proyecto de libertad ciudadana, de separación de poderes y de colaboración armónica entre los Órganos del Estado, y para encauzar constructiva y democrática un nuevo Pacto Social. La convocatoria puede ser solicitada por 50000 electores.

Hace falta suscribir también un Pacto Fiscal, señaló Salamín, que sea consensuado entre todas las fuerzas sociales y económicas que contribuya a distribuir la riqueza nacional.

Para Salamín, una parte de la derrota electoral de mayo del 2009 se originó en la falta de comprensión de las consecuencias prácticas, doctrinales, programáticas y electorales de ese tránsito objetivo del ciclo nacionalista al ciclo social de la Nación panameña. La otra parte se debió al reagrupamiento electoral, accidental y todavía frágil de las fuerzas conservadoras del país.

‘El objetivo estratégico de este proyecto de poder es restarle a la política y a los partidos políticos toda autonomía frente al dinero y sentar las bases culturales, jurídicas e institucionales de una práctica de dominio verticalista, autoritaria, excluyente, represora y, por todo ello, corrupta’, advirtió.

Salamín reconoció que este nuevo ciclo social ha encontrado al PRD frente a un relegamiento de su plataforma doctrinal y con un procesamiento incorrecto de sus traumas históricos.

‘Cuando en el PRD el grueso de su energía se vuelca hacia la lucha interna, que es la lucha no de propuestas, sino de egos, ambiciones y prebendas personales, y todos luchan por el puesto de mando, aunque en la lucha destruyan al Partido, estamos abonando el terreno para los que, como fundamento de su proyecto autoritario y antidemocrático, claman por la desaparición de la política y los partidos’, subrayó Salamín.

Frente a esa realidad el PRD debe colocar la plataforma para su refundación revolucionaria y democrática. El Partido no debe perder el control ni el liderazgo de aquellas metas de valor estratégicos que le son propias, que lo definen y distinguen frente a otros objetivos políticos en cualquier coyuntura específica, expresó Salamín.

Tender un puente para un debate respetuoso y fecundo con la izquierda contestataria y la burguesía nacional no oligárquica, debe ser, según Salamín, una iniciativa estratégica del PRD.

Salamín subrayó que este es el tiempo para que el PRD asuma la vanguardia política que le asigna la historia en la actual coyuntura que definirá el destino de la Nación, de su economía y la naturaleza futura de la sociedad panameña.

Es ahora o nunca. La oportunidad para construir una Patria con equidad y derrotar la pobreza con la riqueza del país, de la que pretende apropiarse una banda de corruptos que ha borrado la frontera entre lo público y lo privado, no se repetirá.

Por eso el llamado de Salamín a rescatar el vínculo entre ética y política. A despertar la vitalidad latente y el empeño de avanzar con decisión colectiva e individual. Si hubo una ocasión para recuperar el rumbo perdido fue en el ciclo nacionalista. El desafío por delante es abrir el nuevo ciclo social del Torrijismo con el mismo espíritu de rebeldía, de concertación y de victoria.

*PERIODISTA Y DOCENTE UNIVERSITARIO.