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19 de Jan de 2021

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Genaro López

Columnistas

Obreros: una fuerza que sigue en la lucha

La lucha sigue por el respeto pleno al derecho a sindicalización, como mecanismos legítimo de defensa de nuestras reivindicaciones sociales

El Primero de Mayo se celebró una jornada de lucha reivindicativa y de homenaje a los Mártires de Chicago. Estos obreros fueron ejecutados en Estados Unidos por su participación en una huelga por la consecución de una jornada laboral de ocho horas, ya que antes del 1 de mayo de 1886 se trabajaban hasta 20 horas diarias. La premisa fundamental de los obreros era hacer valer sus derechos: ‘Ocho horas para el trabajo, ocho horas para el sueño y ocho horas para la casa’.

Este Primero de mayo, los obreros panameños acudimos a las calles para rendir homenaje a nuestros mártires y seguir en la lucha por trabajo digno y salario justo. Es decir, seguimos luchando por nuestros derechos laborales y sindicales.

En el Día Internacional de los Trabajadores, seguimos en nuestra jornada combativa de unidad desde las bases y de compromiso con el proyecto histórico de la clase obrera, contra las reformas al Código de Trabajo, contra las reformas a la CSS, por mayor seguridad laboral, por aumento general de salarios, aumento de pensiones y jubilaciones, indexación salarial, por rebaja y congelamiento de los precios de los artículos de primera necesidad.

La lucha sigue por el respeto pleno al derecho a sindicalización, como mecanismos legítimo de defensa de nuestras reivindicaciones sociales, económicas y organizativas. Inaceptable resulta que en pleno siglo XXI, se nos quiera restringir el ya limitado derecho a la sindicalización consagrado en la Constitución y en acuerdos internacionales. En Panamá es flagrante la violación a este derecho, lo que se constituye en una restricción más a la libertad y la democracia.

Frente al embate del neoliberalismo y su política de flexibilización laboral, es imperante que el movimiento obrero redoble sus esfuerzos para generar organización y conciencia obrera, a fin de defender nuestras conquistas, que no han sido dádivas de ningún gobierno o empresario. Recordemos que fue el sacrificio de los héroes de Chicago el que grabó a sangre y fuego en la conciencia obrera aquella heroica gesta. La historia demuestra que las principales conquistas de la clase obrera han sido el fruto de su lucha y la entrega de su generosa sangre.

La clase obrera panameña está sumida en informalidad laboral (47 %), bajos salarios (el 36 % de los obreros gana salario mínimo), en niveles alarmantes de pobreza (el 15 % de los asalariados es pobre), en inseguridad laboral, mientras la patronal sigue amasando cuantiosas ganancias, como producto del proceso de sobreexplotación que parece retrotraernos al siglo XIX. Son 105 personas las que acumulan la riqueza que crea el obrero con su sudor.

Hoy, jornadas de lucha han protagonizado obreros de la construcción y educadores que siguen en su diario bregar por salarios dignos que permitan cubrir sus necesidades materiales de vida, lo que les es negado por parte de la patronal y el gobierno.

Para enfrentar esta realidad es necesario que la población sea el artífice de su destino al participar de la toma de decisiones, para ello tenemos que redoblar nuestros esfuerzos de organización. Debemos construir real democracia. Hablar de democracia exige colocar como tema del debate la democracia económica, la distribución de la riqueza (Somos el segundo país de América Latina con peor distribución, lo que es inaceptable ante el crecimiento económico).

El mejor tributo que podemos ofrendar a los gestores de una de las luchas más trascendentales por la reivindicación de los derechos de los trabajadores, es refrescar la memoria histórica y recuperar su valor, sobre los hechos y su significado; es seguir su ejemplo de lucha.

Rendimos homenaje especial a nuestros compañeros caídos en la lucha por la defensa de los intereses de la clase obrera: Yito Barrantes, Rufino Frías, Osvaldo Lorenzo, Luiggi Argüelles y Al Iromi Smith.

Saludos a la clase obrera, bajo la consigna de ‘sin luchas, no hay victoria’.

SINDICALISTA