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15 de Jan de 2021

Ramiro Guerra

Columnistas

El escenario político ‘posfestum’ electoral

Analizando el resultado llego a la conclusión de que el denominado tramo ciudadano de los independientes e indecisos hizo la diferencia

A nalizando el resultado electoral, llego a la conclusión de que el denominado tramo ciudadano de los independientes e indecisos hizo la diferencia que determinó la victoria del ingeniero Juan Carlos Varela. Sin embargo, tenemos que acotar que tal fenómeno no tuvo la misma incidencia para elegir diputados.

En este escenario, tales votos de independientes e indecisos tomó otro rumbo, llevando la peor parte la alianza Varela-Henríquez. Este escenario coloca al nuevo gobierno en la necesidad, a como dé lugar, de construir entendimiento, para propiciar un ambiente de gobernabilidad y no de confrontación. Esto último peligroso y con salidas de escape que pudieran afectar al ya debilitado orden constitucional.

Estamos viviendo un momento de historia posfestum electoral, donde los diputados y sus partidos obran con una conciencia de estadista o, sencillamente, continuará más de lo mismo, donde lo que predomina es la contracultura e inicua antiética ‘¿y a mí qué me toca?’. Considero que, tal como veo la forma como se vienen desenvolviendo, los eufemistas nuevos padres de la patria están jugando a un juego peligroso. Nuestro órgano de hacer leyes, sigue y seguirá, al margen de la formalidad democrática, con índices bajos de legitimidad social, al punto, como decía un amigo, de que ‘aquí se cierra la Asamblea y ese mismo pueblo que los eligió, lo aprueba’.

Salida nada deseable y que, si existe en alguna mente rasputiana, hay que someterla a una especie de exorcismo político para purgarla de nuestra medio político. Estos escenarios no son nuevos en la historia política constitucional latinoamericana. Guardando las proporciones y diferencias, en 1941, el Dr. Arias, con una asamblea en contra, se hizo del poder general del Estado e hizo aprobar una nueva constitución. En América Central hay ejemplos de estos escenarios.

Mucho cuidado en llevar la degradación de la política a un nivel de cloaca, porque cualquier cosa puede ocurrir. Creo, igualmente, que el gobierno tendrá que actuar con meridiana trasparencia y honrar la factura a la cual se ha comprometido. La unidad nacional a la cual se ha comprometido no es un prurito decir, eso se constata en el hacer diario.

En nuestros países, la mayoría, capitalista por la fuerza, pero anclada en pensamientos premodernos y de fuerte arraigo individualista, la antidemocracia tiene sus ideólogos y mentores, están dentro y fuera de todos los estados y gobiernos. No tenemos nada seguro en cuanto a democracia. La cultura ciudadana y deliberativa sigue siendo una asignatura a trabajar. La mira debe estar puesta en la consolidación de la democracia, la participación ciudadana y un Estado de Derecho plenamente garantista. Hay que purgar la política del juegavivo, el rufianismo. La gobernabilidad debe entenderse como compromiso con desarrollo sostenido. Hay que luchar para evitar el estado rufián y una institucionalidad subvertida y fallida.

ABOGADO