Temas Especiales

16 de Jan de 2021

Itzel Velásquez

Columnistas

PRD: diez años de soledad

A veces ante la cruda realidad de las urnas el verdadero deber de un político derrotado es callarse e irse

A veces ante la cruda realidad de las urnas el verdadero deber de un político derrotado es callarse e irse. Pero no suele pasar en Panamá, ya que las campañas publicitarias crean ‘líderes’ que no existen y tales trivialidades se pagan cruelmente en las urnas. Esta vez el electorado panameño se decantó claramente por una opción de derecha, y, pese al rechazo que significaba la reelección disfrazada de Martinelli, prefirió asegurarse el conveniente modelo económico tan aplaudido y optó por darle el triunfo a Varela. Éste ganó cómodamente, pues se construyó una imagen con aires de continuismo, lo que no dejaba de ser cierto, y le dio resultado. Ahora, ¿por qué perdió el PRD como perdió?

Por el momento, el partido no da señales de autocrítica y revisión. Pero requiere cambios urgentes, tanto de relevo como de discurso, pues los resultados de las elecciones han dibujado un nuevo mapa sociopolítico donde el PRD se desvanece. Muchas son las causas, aunque la obvia es que emergen nuevas fuerzas políticas y una renovada conciencia ciudadana capaz de dar sorpresas, entre ellos los independientes. También se vislumbra el fin del bipartidismo y el acostumbrado ciclo de alternancia, tan característico de las dos últimas décadas.

Por otro lado, las votaciones generales indican el fortalecimiento de los gobiernos locales, como son las alcaldías y las diputaciones. Aunque estas últimas no son percibidas por el electorado como representantes nacionales, sino como voceros de los circuitos electorales (una especie de ‘hermano mayor’ de los representantes; una distorsión clave del clientelismo que promueven los propios partidos políticos en campaña. Aún así, el Órgano Legislativo será el escenario político donde se verá reflejado el pulso político de la nación.

Esta tendencia fortaleció la representatividad del PRD en la próxima Asamblea Nacional (23 diputados); en consecuencia ya empezaron a escucharse arreglos de pactos secretos entre bancadas, prematuras alianzas y otros peligrosos rejuegos de pasillos entre diputados, que tanto daño le han hecho al país, como a la endeble credibilidad de los diputados.

Por lo pronto, los diputados del PRD andan a la deriva en el ruedo legislativo, pues el CEN carece de autoridad para ejercitar un liderazgo duramente en entredicho. No olvidemos que en esta campaña quedó al descubierto la monumental indiferencia de las bases, además del electorado nacional, hacia el discurso del candidato y secretario general del PRD, Juan Carlos Navarro. La ‘ola azul’ condujo al partido hacia el espejismo de una unidad inexistente.

Navarro no pudo reconducir su discurso de manera convincente hacia los grandes temas nacionales e internacionales. Aún más, a sus estrategas les faltó reconocer que si el voto castigo hacia CD se producía, como efectivamente ocurrió, los indecisos y los votantes ‘light’ (generación posinvasión, ajena a la historia y adictos a las redes sociales como única fuente de información) serían muy vulnerables al estigma que afecta al partido y es ‘no votaré por al PRD’. Estigma aislacionista e injustificado pues, tras la instauración de la democracia, este partido fortaleció la institucionalidad electoral mediante las Primarias. Pero el fenómeno persiste y debe ser analizado sin romanticismo por épocas pasadas.

Estas son algunas claves que exigen revisión y reflexión del PRD, de no hacerlo seguirán desvaneciéndose. Lo peor ya ocurrió: la descomposición del tradicional voto fiel al PRD. La estampida del voto de sus bases en estas elecciones fue otro ‘voto de castigo’ a lo interno de este colectivo político. Rechazo, indiferencia o castigo, ¿qué más quieren para cambiar?

Las urnas han mandado una señal muy severa que debe ser escuchada. Y tanto los políticos que ganaron como los que perdieron deberán hacerle una lectura correcta, alejados de los excesos e inútiles adulaciones del momento, de los mitos electorales que ellos mismo inventaron, del servilismo, de las encuestas manipuladas, de los falsos liderazgos y la sobrecarga de parcialidad generalizada que opacó a varios partidos como el PRD.

Las campañas crean ‘héroes’ que la realidad de las urnas se encarga de desenmascarar voto a voto. En el caso de los que pierden esta experiencia resulta muy dolorosa, especialmente si unos (CD) pierden el codiciado poder y otros, como el PRD, advierten diez años de soledad marginados del Ejecutivo que, en otros tiempos, tanta distorsiones les creó.

PERIODISTA