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29 de May de 2020

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Mireya Lasso

Columnistas

Hay que prevenir situaciones de emergencia

Al redactar estas líneas no se confirma todavía, con pruebas de ADN, el origen de las piezas de osamentas encontradas

Llegaron a Boquete el 29 de marzo, para dedicarse al trabajo social con niñas del área. Se alojaron en una residencia privada; tres días después, el primero de abril según testimonios obtenidos, se adentraron en la espesa selva chiricana por el sendero El Pianista. Desde entonces, pese a todos los esfuerzos desplegados, no se ha sabido con certeza de las dos jovencitas holandesas, Lisanne Froon y Kris Kremers. Tras muchas especulaciones, por falta de información, se encontraron evidencias que develarían el misterio.

Al redactar estas líneas no se confirma todavía, con pruebas de ADN, el origen de las piezas de osamentas encontradas. De confirmarse la suerte corrida por estas jovencitas, significaría una dolorosa noticia para sus familias. Sería un trágico acontecimiento que debería golpear la conciencia nacional.

Han transcurrido tres meses desde la tarde de la desaparición. Las autoridades todavía no pueden brindar explicaciones, pero es importante conocerlas para poder tomar todas las medidas necesarias para evitar una futura tragedia semejante.

Las autoridades nacionales, provinciales y municipales, y todos los habitantes de las comunidades aledañas, comparten la responsabilidad de tomar medidas concretas al respecto. No pueden desentenderse de esa obligación.

¿Quién debió advertir sobre los inminentes peligros que esconde la selva? La pérdida del sentido de dirección y continuar por rumbos equivocados, las mortales acometidas de fieras hambrientas o picaduras de serpientes venenosas, asaltos de bandidos y atracadores, son todos peligros que pueden gravitar sobre turistas incautos y desinformados.

¿Quién debió mantener los senderos seguros, debidamente marcados por donde turistas interesados en nuestra flora y fauna podrían aventurarse con confianza? Es irónico que mientras ofrecemos cobertura de seguro gratuito a turistas que arriban a nuestro aeropuerto internacional, en cambio no brindamos seguridad ni información a quienes practican turismo interno y se aventuran a sitios peligrosos por senderos como El Pianista.

Y ocurrida una emergencia o crisis, ¿cuál debió ser el papel de cada una de las entidades llamadas a intervenir en la búsqueda: Sinaproc, Senafront, Senan, Policía Nacional, Cruz Roja panameña y costarricense, bomberos, Ministerio Público, rescatistas holandeses, la fundación Perros de Rescate RHWW, los familiares de las desaparecidas?

¿Se ubicaron todos los elementos bajo un único paraguas, obedeciendo una sola línea de mando y dirección para lograr la mayor efectividad con los recursos disponibles?

La duplicidad de funciones y esfuerzos, repetición innecesaria de recorridos realizados, áreas ignoradas por información errónea, valoración deficiente de testimonios, fricciones entre rescatistas, manejo y capacidad adecuada de los perros utilizados en los rastreos, son todos factores que una coordinación central podría haber evitado.

Algunas acusaciones mutuas se reportaron entre miembros del Ministerio Público y el Sinaproc sobre la conducción de entrevistas a testigos y hay quienes cuestionaron la utilización de perros traídos de Holanda, que no lograron su cometido; se aduce que perros de búsqueda y rescate urbanos no son eficientes cuando se trata de montañas, bosques y selvas tropicales, como tampoco perros rastreadores de personas aún con vida —que detectan el aroma de las células de la piel que desecha el ser humano, sus gases respiratorios y su sudor— no son eficientes para la detección de cadáveres, como son perros adiestrados para ignorar el olor de personas vivas y solo buscar el aroma de gases de la descomposición de tejidos humanos.

La displicencia de la Asamblea Nacional, que no se da por enterada, no corresponde con su obligación de legislar para corregir las deficiencias que permitieron la tragedia. Nada concreto se ha hecho para prevenir su recurrencia, a pesar de que no es la primera vez que desaparecen personas en las selvas panameñas.

EXDIPUTADA