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20 de May de 2022

  • Rafael Solano

Columnistas

Sobre las partidas circuitales

Las partidas circuitales han generado en el ambiente público nacional el mercantilismo y el clientelismo político asumido a los políticos

Las partidas circuitales han generado en el ambiente público nacional el mercantilismo y el clientelismo político asumido a los políticos en el desarrollo por parte de la sociedad panameña.

A pesar de no existir fundamento ni razón alguna para que el mal llamado padre de la patria reciba las mismas, pareciera haber una clara intención por parte de los diputados de seguir recibiendo estos aportes económicos, los cuales han tradicionalmente utilizados para comprar mediante donaciones de todo tipos a los electores para contar con el apoyo de los mismos, a fin de garantizar una reelección en la Asamblea Legislativa.

De todos es sabido que el legislador tiene como competencia probatoria presentar proyectos de leyes, debates para discutir los mismos, para aprobarlos o no por parte del pleno de la Asamblea y no fueron electos para hacer obras públicas o implementar programas sociales, para resolver problemas que confrontan sus circuitos. Esta facultad y competencia es del Órgano Ejecutivo, mediante la ejecución de las funciones que realizan ministerios e instituciones públicas.

Pero, a pesar de lo que la sociedad ha expresado, esta situación continuará, al punto de que los legisladores manifiestan ante los medios de comunicación social las frases conocidas de ‘el que no da...’, para recalcar la necesidad indispensable de que el legislador cuente con estas partidas económicas, puesto que, en caso contrario, no será elegido por los votantes en su circuito.

Es decir que no quieren que se suspenda la compra de votos, de conciencia de los ciudadanos, aplicando el refrán que dice ‘el fin justifica los medios’, aunque esto vaya en contra de los principios éticos y morales, los cuales deben empezar en el sistema político.

Es por ello que estamos convencidos de que si se siguen dando las partidas circuitales a los legisladores, sería continuar patrocinando el deterioro vergonzoso en que se encuentran tanto la política como los políticos panameños, lo cual es una vergüenza nacional.

¡AMANECERÁ Y VEREMOS!

ABOGADO