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21 de Jan de 2020

Lina Gil

Columnistas

El pueblo quiere saber la verdad

Viendo los noticiarios supe que esto era serio; informaban que se prohibía el consumo de agua del grifo.

Recientemente, me comentaron algunos familiares que el río La Villa está de nuevo contaminado. Momentáneamente me pareció normal; la contaminación por atrazina queda por mucho tiempo y no sería tarea fácil que los niveles bajaran. Viendo los noticiarios supe que esto era serio; informaban que se prohibía el consumo de agua del grifo en catorce corregimientos de la Península de Azuero. Los niveles de atrazina, hasta ese día, habían alcanzado puntos peligrosos para la salud. Tampoco se había determinado, además, la responsabilidad de esta nueva contaminación. La empresa, Campos de Pesé, señalada como la causante del punto inicial dejó de aplicar cualquier agroquímico, luego de las advertencias lanzadas por las autoridades judiciales. En aquella ocasión el gobierno manifestó que entregaría 50 000 botellas de agua e iba a monitorear el agua del río La Villa cada 24 horas.

Esta noticia alertó a más de 100 000 habitantes que enseguida colmaron los supermercados para abastecerse de agua. Otros se manifestaron a través de las redes sociales, programas radiales de la localidad y algunos salieron a la calle a protestar, para que de una vez por todas se le ponga un punto final al problema y se busquen los culpables. Es inaceptable que los niveles de contaminación volvieran a puntos alarmantes y que las autoridades encargadas no se manifestaran al respecto, teniendo a la población engañada.

Al levantarse la suspensión del consumo del agua, Rafael González, representante de Alcoholes del Istmo, S.A., salió a los medios a aclarar que esta nueva contaminación no se le podía atribuir a su empresa. ¿Podrá el pueblo confiar nuevamente en estas declaraciones? Hay que recordar que fue esta empresa la que dejó sin agua a más de 100 000 habitantes, debido al alto grado de vinaza encontrado en el río La Villa. Además de perjudicar a los usuarios también afectó a los peces y camarones. La empresa Varela Hermanos, S.A., tampoco se ha manifestado sobre esta nueva contaminación, dejando a muchos con un sabor amargo; ella también es una de las principales productoras de la región. También cabe señalar que la contaminación no es de nueva data; en 1999 se arrojó una gran cantidad de vinaza en el río La Villa y sus afluentes.

Las prohibiciones de consumo del agua se suspendieron y el Ministerio de Salud declaró que las aguas son totalmente aceptables para el ser humano. De acuerdo a sondeos radiales, parece que los residentes de Herrera y Los Santos no creen en estas medidas. No es posible que los niveles de atrazina hayan bajado en tampoco tiempo. Además, el agua debe ser incolora, inodora y la del grifo presenta características totalmente opuestas.

La situación que está pasando mi pueblo es desagradable, tormentosa, al ver cómo las autoridades competentes no profundizan en las investigaciones. No se ven respuestas claras sobre lo que pasó con el río. La gente no se come ese cuento de que de la noche a la mañana los niveles bajaron tan rápidamente. Además, preocupa saber que las botellas de agua repartidas no satisfacen la necesidad de todos los moradores; tristemente algunas no son repartidas equitativamente; la salud de las personas está en juego; la economía de las familias volvió a ser golpeada y lo más denigrante, observar el crimen de muchos comerciantes al aprovecharse de esta situación para engrosar su patrimonio.

Entonces quedan grandes interrogantes: ¿qué pasará con el pobre que no puede comprar el agua embotellada?, ¿cómo se verá la salud de los consumidores de esta agua dentro de 10 a 15 años?, ¿quiénes son los verdaderos responsables de esta acción?, ¿cuándo se manifestará el Gobierno como es debido?; y, la más importante: ¿DÓNDE QUEDÓ EL LEMA ‘EL PUEBLO PRIMERO’?

*ESTUDIANTE DE PERIODISMO DE LA UNIVERSIDAD DE PANAMÁ.