22 de Feb de 2020

Mario A. Rognoni (Q.E.P.D.)

Columnistas

El hombre detrás del corbatín

Columna de opinión de Mario A. Rognoni del 28 de octubre del 2014

El hombre detrás del corbatín
El hombre detrás del corbatín

Arthur Porter IV es un detenido en La Joya. No ha cometido ningún delito en Panamá, pero es reclamado en extradición por Canadá por supuestos malos manejos de fondos en la construcción de un complejo hospitalario en Montreal. Lo conozco gracias a su abogado acá, Ricardo Bilonick, amigo desde mi niñez. Días atrás, Porter me regaló uno de sus últimos libros, escrito desde la Joya, THE MAN BEHIND THE BOW TIE, un compendio de su extraordinaria vida.

Nacido en Sierra Leona (Freetown) en 1956, hijo de un prominente médico y una madre danesa, se gradúa de doctor en la Universidad de Cambridge e inicia una vida que, como él mismo señala, lo llevará a destacarse como doctor, empresario, estadista, espionaje e inteligencia, esposo y padre de familia. Que lo llevó de los corredores del poder hasta el infierno de La Joya.

Desde niño estuvo expuesto a personalidades famosas. Su papá había desarrollado una gran amistad con Robert Mugabe, líder por años de Zimbawe. Su vida en África coincide con los tiempos más inestables, incluyendo la guerra civil de Liberia y la época de los ‘diamantes sangrientos’, recordando como el presidente de Liberia, Charles Taylor, financiaba la guerra civil de Sierra Leona de 1991 al 2002.

Porter, siendo medio blanco y medio negro, descendiente de exesclavos de USA y Canadá, vivió entre dos mundos. Muchos no podían adecuadamente ubicarlo y esto después le permitiría triunfar en Canadá, USA y el Caribe. De niño sufrió el peso del racismo, tras el triunfo de Jomo Kenyata en Kenya en 1963, su liderazgo lo enfiló contra los ingleses. Porter mostró su capacidad de liderazgo desde la Universidad, donde presidió la Unión de Estudiantes Africanos.

Su vida profesional la inicia en Edmonton, Canadá, en un centro de investigación y tratamiento de cáncer, su especialidad. Con la caída de la Unión Soviética, Porter fue llamado por Rusia para una asesoría en la conversión de su programa nuclear a la medicina. Allí comenzaría su carrera internacional. Tras unos años en Londres, finalmente le llegan dos ofertas de trabajo en USA. La primera fue en New Orleans, como jefe de Oncología en a Clínica Ochsner, la que rechazó por la vinculación del Chairman con el Ku Klux Klan. Pero aceptó la del Detroit Medical Center, su primera experiencia con la medicina privada. En esa vida en Detroit inicia su aprendizaje de la política norteamericana, se convierte en un gran donante y colector de fondos para los republicanos. Eventualmente diferencias políticas con las autoridades locales le hacen renunciar y los próximos seis meses los vive en Bahamas, donde crea su primer Centro de Diagnóstico de cáncer en Nassau, los que luego proliferaran en el Caribe.

Su apoyo financiero al partido Republicano lo lleva a conocer a George W. Bush Jr, quien, al ganar las elecciones del 2000, le ofrece ser ‘Surgeon General’. Finalmente no aceptó la posición y siguió en la medicina privada, regresando a las Bahamas en 2003. Fue ese año cuando lo llamaron de Montreal, Canadá, con un nuevo reto.

Montreal quería construir un megahospital, por 1.3 billones de dólares. Y para asesorar el proyecto, Porter llega nuevamente a Canadá, esta vez a Montreal. Nuevamente sus habilidades políticas resaltan ahora en Canadá y llega a ocupar un puesto en la seguridad nacional. En esos años Porter juega grandes ligas con el M5 de Gran Bretaña, la CIA de USA y el libro recoge fotos con muchas personalidades de los tiempos, el presidente de Turquía, el presidente Clinton, el presidente Bush.

Pero todos los éxitos y logros llegan a un final. Por razones políticas, en Canadá se abre una investigación contra la construcción del complejo hospitalario y, aunque la firma constructora es SNC Lavalin, la más prestigiosa de Canadá, acusan a la firma y a Porter de malversación de fondos.

Se le pone una orden a la Interpol (Porter estaba en Bahamas cuando sale su orden de arresto) y en un viaje donde hace escala en Panamá las autoridades panameñas lo arrestan e inician su trámite de extradición. Porter narra objetivamente su vía crucis que lo lleva a la cárcel de La Joya, donde ha estado desde mayo de 2013, pese a que es embajador itinerante de Sierra Leona. El último capítulo del libro lo dedica a su periodo en la cárcel y por vergüenza no comento sus experiencias y lo que es la sobrevivencia en esa cárcel, donde los niveles de corrupción son realmente escandalosos.

El libro, de ágil lectura, es toda una experiencia de vida; y ahora, más que antes, estoy orgulloso de haber conocido a Arthur Porter, que de paso sea dicho, tiene cáncer terminal.

*INGENIERO INDUSTRIAL Y ANALISTA POLÍTICO.