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26 de May de 2022

  • Aurora Franco de C.

Columnistas

Nació en un pesebre

Bienaventurado y feliz es aquel que se levanta para promover los mejores intereses de los pueblos y razas de la Tierra

Bahá’u’lláh, profeta fundador de la Fe Bah’í’, se refirió a la grandeza de Jesús y su ministerio en las siguientes palabras: ‘Atestiguamos que cuando Él vino al mundo, derramó el esplendor de su gloria sobre todo lo creado... Es Él Quien purificó al mundo. Bendito el hombre que con la faz radiante de luz se ha vuelto a Él’.

En un pesebre junto a los animales que allí eran guardados, hace más de 2000 años nace el Maestro, el Ungido, el elegido de Dios —Jesús—. Quien traía la voluntad del Padre, la guía para toda la humanidad. ‘El Verbo de Dios se hizo Carne y habitó entre nosotros’. (Biblia).

¿Por qué en un pesebre? La carencia de bienes materiales no es la verdadera pobreza, así como la posesión de ellos no constituye la verdadera riqueza; esta es la enseñanza que podemos extraer de ese acontecimiento. Carente de todo lo material Jesús es el Rey, pues Él es el poseedor de todos los bienes espirituales que le confieren poder para ‘gobernar’ al mundo entero. No obstante, su misión era enseñar, proclamar la Palabra del Padre, para la salvación de todos los que siguieran sus enseñanzas. Jesucristo dijo: ‘Mi reino no es de este mundo’.

Cada año en esta fecha conmemoramos con mucha alegría el nacimiento de Aquel que, habiendo nacido en la más absoluta pobreza material, transformó el mundo con Su ejemplo, y dejó un legado de enseñanzas, basado en el amor a Dios y al prójimo. ‘Un mandamiento nuevo os he traído, que os améis los unos a los otros como yo os he amado’, Jesucristo.

Esta alegría que se manifiesta en celebraciones de toda clase, regalos, deseos de felicidad, de prosperidad, hacen parte de esta conmemoración. Pero un ‘Gloria a Dios en las Alturas y paz en la Tierra a los hombres de buena voluntad’ resuena en los corazones puros, liberados de todo apego a las osas materiales que buscan el acercamiento a su Creador a través de su Hijo amado.

El servicio desinteresado a la humanidad es el tributo y el regalo más grande que todo cristiano podría hacer en esta fecha tan memorable a quien enseñó que el servicio al prójimo es el servicio a Dios. ‘... venid benditos de mi Padre porque tuve hambre y me diste de comer, tuve sed y me diste de beber, estuve en la cárcel y me visitaste... pues en verdad os digo que cuando hicieron esto con uno de vosotros lo hicieron conmigo’.

‘Es de hecho un hombre, quien, hoy, se dedica al servicio de toda la raza humana. El Gran Ser dice: Bienaventurado y feliz es aquel que se levanta para promover los mejores intereses de los pueblos y razas de la Tierra’. Bahá’u’lláh.

A toda la comunidad cristiana mis más sinceros deseos de que el perdón, la misericordia, el amor y todos los atributos divinos que nos legó Jesucristo sean nuestro más grande tesoro y se manifiestan en todos los actos de nuestras vidas. Muchas felicidades.

*OFICIAL DE INFORMACIÓN PÚBLICA, COMUNIDAD BAHÁ’I DE PANAMÁ.