07 de Ago de 2022

  • Alberto Cabredo

Columnistas

Proyecto de vida, una necesidad impostergable

No son pocos los medios de comunicación televisivos, radiales y escritos en que a diario observamos crasos errores en el uso del idioma

Nuestros jóvenes estudiantes deben aspirar, desear, un futuro mejor ayudados de un proceso educativo que les permita entrar al mundo laboral con una ventaja competitiva.

Hemos escrito en otras ocasiones que para establecer una estrategia general para el logro de nuestros objetivos —proyectos de vida—, debemos hacer uso de una estrategia que nos ayude a plantearnos qué queremos, cómo obtenerlo, cuándo (un calendario de ejecución), quiénes (con quienes contamos para lograrlo), entre otras, y que es fundamental al establecer la Misión y Visión de futuro, conocerse a sí mismo, estableciendo quiénes somos, qué hacemos y dónde estamos ubicados en el presente, haciendo hincapié en proporcionarnos una identidad propia para el logro de un proyecto bien planificado.

En torno a lo anterior, no podemos esperar que quien no aprovecha el tiempo escolar y se esfuerza para asimilar en dicha etapa de aprendizaje lo necesario para seguir subiendo la escalera de la enseñanza, o sea, prepararse para estudiar una carrera tradicional o no, técnica o de cualquier otra índole, pueda contar con las herramientas que le permitan no autoeliminarse por falta de los conocimientos de base necesarios para lograr obtener la idoneidad a que aspira para ganarse la vida. De allí la ingente necesidad de que se entienda, por quienes se preparan para ingresar un día a la universidad, que no se trata solo de pasar de grado, sino de aprender lo que se les enseña, instruirse, para así tener posibilidad de enfrentar los estudios superiores de una carrera –cualquier que esta sea— que por su deseo de mejorar su condición de vida han elegido.

Muchos son hoy los elementos que pueden distraer al estudiante, quitarle horas que debían dedicar al estudio, y frente a esta disyuntiva (la búsqueda de placer vs. la necesidad de enfrentar la responsabilidad de formarse) tiene que privar el objetivo claro de que tienen una aspiración para su vida, que han elegido un proyecto de vida, y es allí donde su voluntad y claridad de objetivos debe entrar en juego, porque, como reza alguna canción, el tiempo que se va no vuelve.

Para muestra, un botón, no son pocos los medios de comunicación televisivos, radiales y escritos en que a diario observamos crasos errores en el uso del idioma, y si ello ocurre con profesionales de la comunicación, resulta de capital importancia para jóvenes que se preparan a nivel secundario dominar la lectura y mantener un persistente interés por conocer las reglas para escribir correctamente. Si no puede un individuo leer con fluidez, mal puede aspirar a comprender un texto y, por tanto, asimilarlo correctamente; y si no escribe con corrección, con mucha dificultad podrá transmitir sus ideas eficientemente.

La lectura se convierte así en una necesidad ineludible para hacerse de un mejor y mayor vocabulario, para transmitir mejor las ideas, para contar con los elementos necesarios para enfrentar un texto y entenderlo a cabalidad, así como para desarrollar una mejor inteligencia abstracta, y el estudio constante y serio de lo que se exige en las escuelas es además una forma ideal de ejercitar la capacidad de análisis, que va de la mano con una adecuada lectura del texto que se lee. Al final, nadie puede negar que la lectura es un ejercicio intelectual que despierta el espíritu crítico, ayuda a la comprensión y aguza la sensibilidad.

Y todo lo dicho apunta al objetivo de que se entienda que si no contamos con las herramientas necesarias, tu proyecto de vida no pasará de ser un sueño.

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