Temas Especiales

20 de Oct de 2020

Maribel Chavarría

Columnistas

¡El éxito de la mujer en el siglo XXI!

Hoy en día las mujeres estamos en todos lados.

Hoy en día las mujeres estamos en todos lados. Si aún no lo crees, basta solo con que se detenga un momento a observar y nos encontraran en todos los departamentos de la empresa donde labore usted, ocupando cualquier variedad de puestos, aceptando nuevos retos y en búsqueda del equilibrio entre la vida profesional, familiar y social.

Tendemos a ser competitivas como nadie y desempeñamos múltiples roles como madres, esposas, activistas comunitarias y trabajadoras. La búsqueda del éxito profesional y familiar exige múltiples sacrificios a escala personal, pues las mujeres no están hechas para abandonar y desprenderse: si les falta tiempo, lo consiguen, pero rendirse no es una opción.

Entonces ¿cuál es la receta del éxito? Consiste en tener muy claro el objetivo, ser perseverantes, acompañado de la habilidad para enfrentar problemas y resolverlos; es primordial para romper el techo que limita el ascenso de las mujeres a cargos gerenciales.

Así como se aprende a ser líder para afuera, se debe tener un proceso de enriquecimiento personal al que llamamos autoliderazgo. Esto es el arte de ser una misma, de respetarse como mujer, como dirigente y proyectar su riqueza interior hacia las demás compañeras. Es comprometerse a examinar su vida, aprovechar sus fortalezas personales y tratar de luchar contra los obstáculos que le impiden ese crecimiento personal que requiere para ser una lideresa íntegra y con reconocimiento.

Algunos factores claves para inspirar a otros a actuar y obtener resultados exitosos tenemos:

Tener confianza en lo que puede lograr como mujer y lo mucho que puede hacer en su propia vida, así como en las organizaciones o partidos políticos donde milite.

Ser capaces de identificar aquellos elementos, factores u obstáculos que no nos permiten hacer transformaciones propias y tener un crecimiento personal y luchar por eliminarlos de su vida.

Tener en cuenta los valores y principios universales fundamentales para nuestra propia vida, aplicándolos de manera constante.

Tener la capacidad de definir acciones para resolver factores que no nos permiten un crecimiento personal.

Ser capaces de dirigir nuestras propias vidas, no aceptando exclusiones, violencia o discriminación de ningún tipo.

ESTUDIANTE DE MAESTRÍA.