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29 de Mar de 2020

Mario A. Rognoni (Q.E.P.D.)

Columnistas

Tercera oportunidad

‘Quizá... se nos está abriendo la ventana de los cambios forzados...'

Tercera oportunidad
Tercera oportunidad

Siempre fui fanático de los viajes espaciales, los lanzamientos desde Cabo Cañaveral en Florida y la tecnología involucrada en estos viajes. De ellos aprendí, por ejemplo, que para los lanzamientos hay que esperar una ‘ventana', posición en la rotación de la Tierra favorable al lanzamiento, generalmente dura ‘abierta' dos a tres días, si no la aprovechas tienes que esperar la próxima. Yo estoy convencido que de igual forma los países tienen su ‘ventana' de oportunidades y si no las aprovechan se cierran y hay que esperar la siguiente.

Así, en mi análisis, Panamá en mi vida ha tenido tres ventanas: En 1968 se abrió una y afortunadamente Omar Torrijos la aprovechó, pero sacrificando el orden constitucional y la democracia. Pero Omar inició del kilómetro cero, disolvió la Asamblea, la Corte Suprema, prohibió los partidos políticos, cambio la Constitución. Panamá reinició su historia bajo nuevas reglas. En 1990, nuevamente se abrió una ventana, esta vez gracias a la intervención de USA y el presidente Endara tuvo la oportunidad de iniciar de cero. Efectivamente nombró una nueva Corte Suprema de Justicia, la Asamblea era nueva, pero comete, a mi saber, dos errores: deja la Constitución y reconoce a todos los partidos políticos. El porqué muchos nos lo hemos preguntado. Definitivamente era una segunda oportunidad en mi vida para comenzar de cero el nuevo país.

Unos me han dicho que el problema era la propia formación de Endara, constitucionalista, que no lo dejaba irse contra el orden constitucional. Otros me han dicho que Endara temía que Arias Calderón y los verdes, con 28 diputados y él sin partido alguno, en una constituyente iban a dominar todo. Sea la razón que fuese, perdimos la oportunidad.

Hoy, mi teoría es que Juan Carlos Varela se ha encontrado con una tercera ventana, puede reiniciar el nuevo país borrando lo pasado, con una constituyente que reemplace una Asamblea cuestionada, con una nueva Corte Suprema que reemplace la actual cuestionada y dando forma al nuevo Panamá que todos anhelamos. Varela tiene las dos características del 68 y 90, un Gobierno sin oposición, un pueblo unido dispuesto a apoyarlo en la búsqueda de las soluciones a los problemas evidentes del país. Varela puede, como Torrijos, llamar a su Gobierno a las mejores cabezas del país, sin banderas políticas, sin distingo ideológico sino basado en capacidad y experiencia. En otras palabras, Varela pudiese gobernar con los mejores panameños para los puestos.

Para aprovechar la ventana hay que tener un sentido de desprendimiento, hay que colocarse encima del partido en que participas, hay que querer al país por encima de los intereses personales o partidarios. Hoy ni los periodistas parecen entender que no hay oposición, pero no es por deficiencias de los partidos llamados a ser oposición, sino por el convencimiento de la ciudadanía de que, después del Gobierno de Martinelli, donde todavía ni sabemos el monto de la lesión que se hizo a las arcas del Estado, hay consenso para corregir y enderezar el rumbo del país. Varela lo está tratando sin usar el consenso nacional, sin usar la fuerza de una gran unidad nacional, sin considerar un nuevo pacto social, solo su fuerza constitucional.

Creo que se equivoca, está perdiendo la oportunidad de esta tercera ventana, de usar la coyuntura para realmente darle un nuevo inicio a la República. Está todavía a tiempo para hacer un llamado nacional a la nueva República, con un llamado a la constituyente, una nueva Corte y una nueva Asamblea. Lo que muchos ya dudamos es que si mantenemos la actual Constitución, si mantenemos la actual Corte y la actual Asamblea, verdaderamente podremos cambia el rumbo corrupto del país.

Por supuesto que puede perder la oportunidad, pero siempre tendrá sobre su Gobierno la posibilidad de una revuelta civil, cuando ya el pueblo no resista más a los corruptos y entonces siempre estarán las dos opciones los levantamientos populares o los golpes de Estado. Recuerdo en 1968, una Policía de 6000 hombres controló el Gobierno del país con más de 1.5 millones de habitantes, pero es que el pueblo estaba cansado ya de los partidos, políticos, diputados y magistrados. ¿Alguien ha medido los niveles de insatisfacción del pueblo hoy día? Altos salarios, lujosos autos de directores, diputados y magistrados, viajes faraónicos con la familia y mientras tanto falta de agua en las comunidades, pésimo transporte público, poca seguridad.

Quizá no solo está abierta la tercera ventana para reiniciar el país, ojo y se nos está abriendo la ventana de los cambios forzados en el orden constitucional.

ANALISTA POLÍTICO.