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06 de Apr de 2020

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Guillermo A. Cochez

Columnistas

Senafront: ¿resurge el militarismo?

Esta tarea no fue fácil, porque las estructuras de la dictadura militar no se podían cambiar de la noche a la mañana

A diferencia de los antimilitaristas de la izquierda marxista en los tiempos de la Universidad de Panamá (década de los 60), los demócratas cristianos nos opusimos a la dictadura desde el primer momento hasta el 20 de Diciembre de 1989, cuando cayeron los militares. Con el pragmatismo que los caracteriza, algunos jóvenes marxistas criollos pactaron con el general Torrijos, convirtiéndose en lo que se llamó La Tendencia, que al final y al cabo justificó los desmanes cometidos durante esos aciagos 21 años de oscuridad democrática.

Por eso es que apoyamos en 1989 con tanto fervor el proceso de cambio democrático que desde el Ministerio de Gobierno y Justicia impulsó el doctor Ricardo Arias Calderón, máximo líder del PDC, en el desmantelamiento de las Fuerzas de Defensa y el nacimiento de la nueva Fuerza Pública. Esta tarea no fue fácil, porque las estructuras de la dictadura militar no se podían cambiar de la noche a la mañana. Al pasar de los años, con sus alzas y sus bajas, la profesionalización de la Fuerza Pública, especialmente la Policía Nacional, se ha mantenido.

Por ese temor a regresar al tenebroso pasado que vivimos, me sorprendió lo que vi en el ‘stand' que en la Feria de Azuero mantuvo el Servicio Nacional de Fronteras (Senafront). Me dicen que la presencia de este componente ha motivado similares comentarios que los míos en otros eventos y lugares donde han hecho sus despliegues con marcados tintes militaristas y bélicos. En el pasado desfile del 10 de Noviembre de Los Santos, las escuelas impidieron que el Senafront fuese el primero en el desfile como pretendían.

Ya había visto y criticado en mis tuits los grandes anuncios en vallas donde se presentan como los salvadores de la Patria; sin embargo, lo que vi en la Feria Azuero me dejó atónito: equipos anfibios nuevos que hubiera pensado estarían cuidando ríos en Darién; diversos equipos rodantes nuevos cuando escasean insumos básicos en el Santo Tomás; soldados camuflados que por su indumentaria parecían del ejército gringo. Todo esto lo engalanaban jóvenes azafatas que parecían más bien personal de la Autoridad Nacional del Turismo mostrando un sitio de interés turístico del país.

Repartían unas volantes a finos colores que en uno de sus lados decían: ‘Salvemos Vidas. DENUNCIA LAS ACTIVIDADES ILEGALES', refiriéndose al Tráfico de Armas, indicando los números telefónicos de los Batallones donde hay que llamar a reportar los ilícitos: el Central, el General José de Fábrega y el Fluvial Sambú. (Hay más: el Occidental, el Pacífico, en Caribe y el Oriental). Siempre pensé que eso de batallones era propio de la milicia que creíamos desaparecida. ¿Acaso se creen agentes del Ministerio Público para recibir denuncias? En la otra cara de la propaganda se pide les denuncien la Minería Ilegal. Increíble.

Pregunté al oficial encargado de la ‘particular' exhibición, un mayor, sobre el porqué Senafront hacía ese despliegue de fuerza, cuando el área de su competencia de seguridad estaba muy lejos de allí, a lo que respondió que era para que la ciudadanía conociera lo que hacen. Respuesta muy vaga para el gran despliegue de equipo, personal (más de 50 unidades) y costo del local alquilado por la duración de la Feria de 11 días, y que estime en B/12 000.00, más la manutención y hospedaje de esas unidades por tantos días.

Al irme a su página web, me encuentro una especie de culto a la personalidad de su actual director general, Frank Ábrego, parecido al que le brindaban a Torrijos, quien trasciende en su cargo los mandatos de Martín Torrijos, Martinelli y ahora con Juan Carlos Varela. Pensaba que siempre era recomendable la rotación en esos altos cargos. Además, al buscar el tema de transparencia, me percaté de que su página web no se actualiza desde el 29 de octubre de 2012, lo cual me impidió verificar algunos datos que me interesaban.

Esto no es cuestión de exagerar; creo que simplemente debemos prevenir, porque como dicen algunos, hay enfermedades que se controlan, pero nunca se terminan de erradicar. Una de ellas es el militarismo.

POLÍTICO Y ABOGADO.