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20 de Oct de 2020

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Jorge Luis Macías Fonseca

Columnistas

Colón sin renovación urbana

La pretendida renovación urbana de la ciudad de Colón apareció como respuesta del actual Gobierno a la problemática de Colón.

La pretendida renovación urbana de la ciudad de Colón apareció como respuesta del actual Gobierno a la problemática de Colón. Desde luego se impulsaba una idea de vieja data. La misma, con alguna constante, siempre fue planteada por políticos en una y otra campaña electoral. Se trató de un insumo electoral que, con alguna sagacidad, lograba interpretar el sentimiento de los colonenses para tomarlo como propio y construir con alguna propiedad espejismos, los cuales terminaron obnubilando las mentes de los hombres y mujeres de Colón.

El deterioro de Colón ha sido histórico. Tal vez con intención se ha incrementado por quienes tienen la responsabilidad de aportar los recursos económicos y definir las políticas públicas en beneficio de la colectividad.

Escribí en un artículo titulado: ‘Reforma Urbana con Puerto Libre ', que: ‘El deterioro físico de la ciudad ha sido inducido, con claras intenciones. Desde pasados Gobiernos se han abierto ilusas expectativas, las que han contribuido, entre otros factores, con una forma de ser colonense que se expresa con conductas explosivas por el desengaño y la falsedad '.

La desesperanza vuelve al hombre de Colón cuando advierte que el proyecto de renovación de la ciudad —a mi juicio ideado desde arriba— comienza a engrosar la larga lista de desilusión, desaliento, amargura y de decepción que ha sido práctica común de los Gobiernos. Es claro que la renovación de la ciudad no venía como una concesión graciosa del Gobierno del Ing. Juan Carlos Varela, sino que muy en el fondo se trataba de crear las condiciones estructurales para poner en ejecución el Puerto Libre. No por pura casualidad, la renovación de Colón, fue parte permanente del discurso electoral del hoy presidente de la República.

El problema está en que una renovación de Colón, al estilo del poder económico, nunca iba a ser coincidente con las aspiraciones o las concepciones que tiene el pueblo. Pensar, por ejemplo, que la movilización de la población del casco de la ciudad favorecería la renovación y las condiciones finales para el Puerto Libre, sin que fuera advertida por la colectividad es una ingenuidad del Gobierno. Los pueblos han aprendido a leer con claridad las pretensiones del poder político y económico.

La ciudad de Colón es histórica. Así igual, gran parte de su estructura física, cuyos inmuebles tienen influencia francesa que denota esa presencia en Colón. Sus calles y avenidas, estilo tablero de damas, concebidas así por EE.UU., que fue el que construyó la ciudad, tienen una forma peculiar, sin comparación con ciudad alguna en América. Los bustos, monumentos, arquitectura de sus edificios, dice claramente que estamos en una ciudad diferente que como dijera Max Salabarría: ‘No fue construida, como otras en Panamá, a la usanza de los españoles '. Pero fundamentalmente la población tiene un peso histórico, y no hay renovación sin la gente que es la parte fundamental de todo acto humano. De manera que el proyecto de renovación de la ciudad, totalmente inconsulto e impuesto, tendrá de revisarse, puesto que, de otra manera, el resultado será el fracaso.

DOCENTE UNIVERSITARIO.