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27 de Oct de 2020

Vicente A. Caballero Díaz

Columnistas

Origen del Patronato Procultura en Veraguas

Hablar del origen y acciones del Patronato Procultura es adentrarse al mismo corazón de la provincia

Hablar del origen y acciones del Patronato Procultura es adentrarse al mismo corazón de la provincia, por las connotaciones que ha tenido a través de sus 20 años de constitución. Pero podríamos irnos más allá de sus orígenes.

Tiene su génesis en 1964, cuando se integró la SOCIEDAD DE ARQUEOLOGIA, la cual tenía como meta la creación del Museo Municipal. A partir de entonces, sucesivos movimientos sucedieron para lograr la meta deseada. Por ejemplo, se reorganizó esta Sociedad en 1967 y, finalmente, fue creado el Patronato en 1995 con personería jurídica mediante escritura 171, inscrita a la ficha 15 408, Rollo 4462, Imagen 0002 de la Sección de Persona Común Mercantil del Registro Público.

Luego de 40 años de incansable labor, se logró inaugurar el MUSEO REGIONAL DE VERAGUAS, gracias a la tesonera acción de esta organización, el INAC que accedió a nuestras inquietudes y a personas meritorias de la comunidad.

El Museo Regional de esta provincia fue creado mediante Ley 27 de 17 de diciembre de 1992 y destinó la vieja ‘bastilla ' de Veraguas como centro de cultura y custodia de las riquezas arqueológica de la Región. Convertir una cárcel o centro de tortura en ‘CENTRO DE LA CULTURA ' es un hecho sin precedentes que el educador panameño debe recordar. Debemos reconocer este esfuerzo logrado con el apoyo de muchos que califican la cultura como un bien social al servicio de la población.

Reconocemos que es una tarea ardua y con limitaciones. Pero debemos estimular a los que aportan un grano de arena para el desarrollo de los valores e identidad nacional. Así visualizamos el Museo Regional como un centro de investigación que habrá de contribuir a rescatar los valores de nuestra provincia y que hoy día se exhiben en otros museos. Este es nuestro legítimo derecho que no podemos obviar. Muchas reliquias arqueológicas fueron negociadas en el extranjero y en otros museos locales particulares, piezas de valor incalculable, en detrimento de nuestra historia. Todos estos elementos constituyeron peso mayor y razón para arreciar la lucha e incansable tenacidad que por cuatro décadas se realzaron hasta ver coronados nuestros ideales.

Aspirar, en consecuencia, a una distinción nacional es una forma de retribuir a las empresas y amigos del museo ese noble gesto de servir a la cultura. Representa un estímulo para personalidades que ofrendaron su tiempo y recursos por ver cumplidos los más grandes anhelos. Eso es servir con orgullo a la patria chica. El Patronato se aboca hoy día a celebrar el VI CONCURSO NACIONAL DE VIOLINES el 21 de noviembre, como una expresión nacionalista.

*CREADOR DEL MUSEO Y COFUNDADOR DEL PATRONATO.