Panamá,25º

19 de Feb de 2020

Avatar del Julio Bermúdez Valdés

Julio Bermúdez Valdés

Columnistas

Varela y el realismo político

¿Es neutralidad sinónimo de imparcialidad?.

¿Es neutralidad sinónimo de imparcialidad? Aun cuando ha despertado una crítica mordaz, la declaración hecha por el presidente Juan Carlos Varela en Italia parece tener sentido. Panamá mantiene desde 1977 un Tratado de Neutralidad, avalado por un número plural de países, que hace de la vía un paso para todo el mundo. Incluye, sin embargo, una cláusula que deja claramente establecido que en caso de un conflicto EUA garantiza la defensa de la vía.

Es una cláusula que fija los límites entre la neutralidad y la imparcialidad, y creo que pocas son las voces que pueden argüir la imparcialidad del país ante los sangrientos eventos recientes de Francia. El de Panamá es un canal que hace parte crucial del sistema mundial del comercio, y que por lo mismo podría guardar varias características del perfil señalado en su momento por los fundamentalistas de Al Qaeda y ahora por el Estado Islámico en su guerra de guerrillas internacional, por lo que la inserción de Panamá en una alianza contra un ente como el EI, no deja de ser al mismo tiempo un mecanismo de protección para el país, muy a pesar de quienes podrían estarse identificando con el drama de Siria, como si allí hubiese una fuerza homogénea que se enfrenta a una agresión internacional.

Lo que une a la oposición siria con el EI es combate al sistema, sin discriminación de ninguna clase, lo que permite aseverar que para esa organización lo mismo da atentar contra París, Londres o Nueva York, que contra enclaves decisivos de occidente, centros bancarios, pasos, estrechos o canales.

Es posible que el error del presiente Varela haya sido no explicar las motivaciones de su decisión, pero la posibilidad de acciones contra Panamá no es algo que se pueda negar olímpicamente. No es posible que por un lado se condenen los atentados de París y por otro se hable del EI como si fuera una víctima pobre e indefensa, cuando se sabe que gran parte de su ejército está conformado por mercenarios a sueldo. Es una situación que debe mirarse con debida responsabilidad.

Lo actuado en Francia revela con creces que el EI habla y actúa en serio, y en serio se le debe tomar. Alguien podría preguntarse por los orígenes y el aliento del EI, por los golosos del petróleo y cómo 40 naciones patrocinaron al EI en sus inicios. Hasta Francia estuvo entre ellos, pero es una situación que, como demuestran los hechos, a alguien se le escapó de las manos, y hay que resolverla. No en vano hasta Rusia ha tomado parte protagónica en un escalonamiento que amenaza con llevarnos a una tercera guerra mundial.

PERIODISTA