22 de Feb de 2020

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Julio Bermúdez Valdés

Columnistas

Que se investigue a la Corte y la injerencia del Ejecutivo

Harry Díaz destapó la olla de canguros, como Roberto Díaz Herrera en su momento o Arnulfo Adán Arjona en el suyo

Harry Díaz destapó la olla de canguros, como Roberto Díaz Herrera en su momento o Arnulfo Adán Arjona en el suyo, y la respuesta del cuestionado magistrado presidente de la Corte Suprema de Justicia, José Ayú Prado, ha sido solicitarle a la Asamblea que investigue lo dicho por Díaz ante las cámaras de Telemetro Canal 13, en una entrevista exclusiva concedida al periodista Álvaro Alvarado.

Díaz, designado en la Corte durante el pasado gobierno de Ricardo Martinelli, se tenía ante la opinión pública en diciembre pasado como el eventual reemplazo de Ayú Prado en la presidencia de esa corporación, aun cuando el mismo día de la elección corrió como un rumor fuerte la posibilidad de que Oydén Ortega fuera quien ocupara el cargo por los próximos dos años.

Todo era posible excepto la inesperada reelección de Ayú Prado dado que, como dijo Díaz ayer, tenía su voto comprometido con la elección del propio Díaz, y además enfrentaba acusaciones ante la Asamblea Nacional. Ese contexto, es el que hace poco sorpresiva la reacción de Díaz, y permite pronosticar como complicados los próximos días para la Corte. Serias acusaciones ponen de manifiesto el degradado nivel de irregularidades por el que transita la Corte Suprema de Justicia, y explica de alguna manera el estado comatoso en que se encuentra la justicia en Panamá. Puede que Díaz y Ayú hayan abierto la puerta a una investigación necesaria, reclamada por años respecto a la estructura emblemática del Órgano Judicial, y que la Asamblea debiera aprovechar de manera rigurosa para poner en marcha el saneamiento reclamado por la comunidad nacional: venta de fallos, tráfico de influencia, arreglo de veredictos etc.

Hay que mirarse en el espejo de otros países vecinos donde situaciones como estas han llevado al Estado mismo a situaciones de inestabilidad. Pero hay un ángulo delicado en todo este panorama y es la denuncia de Díaz respecto al papel del Órgano Ejecutivo en las últimas elecciones para la presidencia de la Corte, que subraya la interferencia de un órgano del Estado, dentro de otro. No hay que descartar que las declaraciones del magistrado Harry Díaz sean el resultado de su resentimiento al no poder alcanzar el máximo cargo de la Corte, lo que no niega, sin embargo, la urgente necesidad de esclarecer la participación de la administración Varela en un hecho que despertó tantas expectativas y esperanzas en la ciudadanía como fue la designación de los dos últimos magistrados que han ingresado a la Corte. Fueron estas dos últimas figuras las que, pese a las severas críticas que registró su designación, hicieron la diferencia en los resultados de diciembre último, en lo que muchos estimaron como el cumplimiento de directrices salidas del Palacio de las Garzas. ¿Lamentable escenario, deteriorada imagen? Sí, por lo que la Asamblea Nacional tiene ahora la posibilidad de atender con todo el rigor que amerita, un engendro que ya tiene colmada a la comunidad nacional. No basta con la renuncia de los dos magistrados mencionados, se presenta como urgente que todo el organismo sea sometido a escrutinio.

PERIODISTA