Temas Especiales

30 de May de 2020

Mario A. Rognoni (Q.E.P.D.)

Columnistas

¿De dónde salían los líderes?

Y, sin nuevos líderes, aparecen nuevamente los anteriores, como de hecho ha sucedido en los países vecinos y al sur nuestro

Una característica del mundo moderno es que no han surgido nuevos líderes. Para una generación que conoció figuras como Josip Broz Tito, Nasser, De Gaulle, Adenauer, Churchill, Castro, Velasco Ibarra, Juan Domingo Perón y tantos otros, vivimos ahora una época pobre de liderazgos, inclusive los líderes actuales no parecen tener relevos a la vista, lo que ha hecho que, en democracia, se perpetúen los Evo Morales, Chávez, Cristina Fernández, Daniel Ortega y Rafael Correa. En toda Suramérica parece ya norma que los presidentes se reeligen al menos una vez, dando un mandato real de ocho años.

¿Qué nos ha pasado? En Panamá, muchas cosas. Los líderes aquí se formaban desde la época estudiantil. La poderosa Federación de Estudiantes de Panamá, militante, presente en todas las luchas de reivindicación popular, fogueaba oradores y directivos que se proyectaban luego en otras organizaciones y grupos. El poderoso Sindicato de la Bananera generaba otros líderes, así como gremios profesionales y empresariales. Sin TV, con solo radio y mítines en los parques, los oradores buenos iban formando una figura electoral.

Un centro de oradores era la Asamblea Nacional, cuya transmisión por radio permitía a miles seguir los debates de altura entre excelentes oradores. No había periodo de incidencia, donde hoy los diputados mandan saludos a su pueblo o anuncian una feria o fiesta próxima. No, el diputado cuando hablaba había que escucharlo.

Hoy, no hay FEP militante, los gremios tienen poca convocatoria y no aparecen líderes naturales en debates que los proyecten. Los médicos, técnicos y educadores son los más presentes en medios, pero ninguno, salvo quizá Yadira Pino, parecen tener madera para pensar en política. La juventud está divorciada de los temas nacionales, ya no hay esa fogosidad que otrora les proyectaba como el relevo lógico. Y, sin nuevos líderes, aparecen nuevamente los anteriores, como de hecho ha sucedido en los países vecinos y al sur nuestro.

Somos un país sin controversias de ideologías, no hay lucha de ideas, sino arreglos coyunturales para compartir o llegar al poder. Todos hablamos de las elecciones del 2019, de hecho desde el primer día de Gobierno, pero nadie ha propuesto soluciones a los problemas actuales, o un plan a mediano plazo para el diseño de un mejor país. Nos hemos trabado en los problemas de seguridad, costo de vida, agua, transporte, educación y salud.

Curiosamente en los cafés se habla de ‘¿quién crees que será el próximo presidente?'. Y no se preguntan de dónde saldrá, qué preparación debe tener, qué liderazgo tendrá. Simplemente somos un pueblo que busca su líder, pero no entiende que se han extinguido los centros de formación de líderes. Los partidos han tratado, algunos, de crear ‘escuelas de cuadros', pero el interés es poco de los miembros y los mas interesados son aspirantes a puestos de elección.

Ya en el 2009 el panameño demostró que estaba listo para un anticandidato, Martinelli era todo, menos un político tradicional. Su elección fue abrumadora y su Gobierno al final resultó ser lo que se perfilaba, un Gobierno en manos de un empresario que pasó por encima de todo lo convencional.

El problema es que quizá ya para el 2019 es tarde tratar de forjar nuevos liderazgos, la campaña será entre figuras conocidas del pasado, la ventaja es la experiencia de Pérez Balladares, un Martín Torrijos, aunque hay que entender que, por ejemplo, en el caso de Pérez Balladares, han pasado 20 años desde su salida y, aunque siento que se ha mantenido al día, tendrá que demostrarlo en campaña.

No ha habido nuevos líderes en el marco de los partidos y con excepción de figuras nuevas en la Asamblea que han destacado como Ana Matilde, Zulay, Arango, la gran mayoría es más de lo mismo. Este año se debe dar la renovación de las directivas de los partidos PRD, Panameñista y Cambio Democrático y la esperanza es ver nuevas caras en su mayoría, aunque para el PRD su mejor opción está en la experiencia de Pérez Balladares que habrá de combinarse con figuras nuevas. CD buscará o una figura afín a Martinelli o el propio Martinelli se mantendrá cambiando sus colaboradores principales. Para el Panameñismo la seguridad del presidente está en la figura de su hermano José Luis (Popi) Varela.

Pero ¿qué podemos hacer para generar nuevos líderes? Si no saldrán de los movimientos estudiantiles, si no saldrán de las escuelas de cuadros, ¿de dónde? Dejar que naturalmente surjan como líderes naturales es un riesgo muy grande para el país.

ANALISTA POLÍTICO.