La Estrella de Panamá
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18 de Oct de 2019

José I. Blandón C.

Columnistas

El PRD en su laberinto

El PRD fue fundado como un vehículo para culminar el proceso descolonizador que vivía Panamá

El PRD en su laberinto

El PRD fue fundado como un vehículo para culminar el proceso descolonizador que vivía Panamá, el cual tenía como objetivo final la eliminación de la quinta frontera que el poder extranjero desarrolló en el corazón de nuestra patria y, como la vanguardia política del pueblo panameño que seguiría impulsando las transformaciones sociales, económicas y políticas que se iniciaron bajo el liderazgo del general Omar Torrijos Herrera. Fue esta responsabilidad histórica lo que hacía que el PRD fuera un partido ‘Revolucionario', porque seguiría impulsando transformaciones estructurales que necesita Panamá y ‘Democrático', porque sería inclusivo; es decir, incorporaría a la dirección, en todos sus niveles, a los diferentes sectores de la sociedad panameña para ser una expresión genuina de las fuerzas más progresistas del país.

El legado histórico de Torrijos le dejó al PRD la misión de seguir luchando por un país con la máxima equidad social posible, con la necesidad de democratizar la participación de obreros, campesinos, estudiantes, intelectuales y empresarios en la construcción de un modelo de sociedad que permitiera la convivencia en paz y generara una felicidad colectiva. Al revisar la composición original de la dirección del PRD, se podrá notar que todos los sectores de la sociedad panameña, de ese momento, estaban allí representadas y lo más importante, el inspirador de ese proyecto que fue el general Torrijos, jamás ocupó un puesto de dirección formal. Recordemos que para Omar el rango era una cosa y la jerarquía otra.

El PRD nació en medio de una compleja y rica situación política nacional e internacional. En el plano interno, logró incorporar a vastos sectores de la sociedad a la vida política e impulsó grandes transformaciones en el campo de la salud, la educación, la participación del Estado en la economía para hacer el balance al poder privado que determinaba el rumbo político del país, implementó una política laboral con un código nuevo que impulsó la organización sindical y logró aglutinar a la nación en el tramo final de la lucha anticolonial. En el plano internacional, Panamá fue reconocido como un ejemplo de la lucha anticolonial de los pueblos del mundo y como el David que se enfrentó al Goliat de los Estados Unidos, al que logró vencer en el campo de la diplomacia. Eso fue lo que heredó el PRD.

En sus 37 años de existencia, el PRD ha logrado importantes victorias, particularmente en el periodo postinvasión en el que se convirtió en la fuerza estabilizadora de la nación panameña, función que compartió en forma alterna con el partido Panameñista. No obstante, en estos momentos de su historia, el PRD atraviesa la crisis más profunda y peligrosa de su existencia que amenaza con hacerlo desaparecer del escenario político, si no adopta una estrategia para renovarse integralmente. ¿Qué le ha pasado al PRD?

De ser un partido de centroizquierda, el PRD pasó a ser un partido sin identidad ideológica, de derecha, eminentemente electorero, plagado por el clientelismo político y dominado por fracciones que no tienen un compromiso real con la lucha social que exige el pueblo panameño. El PRD ha dejado de ser Revolucionario y Democrático. No hay una integración del partido con los componentes más importantes de la sociedad y carece de un frente obrero militante; la juventud no tiene una real participación en las decisiones centrales; el frente femenino es utilizado exclusivamente como una expresión mediática y carente de planteamiento programático y el sector empresarial, que participa en las decisiones importantes, queda reservado a los financistas de la campaña electoral.

Durante los últimos quinquenios no ha habido una real discusión interna en el PRD para evaluar los errores estratégicos que ha cometido. Es más, los dirigentes actuales no se han planteado con seriedad qué clase de partido quieren construir y cuál es el nivel de inclusión que debe tener la nueva dirección del PRD. Todavía prevalece el liderazgo mesiánico, es decir, el liderazgo individual que plantea ser su salvación. Solo las bases del PRD podrán salvar al PRD.

A pocos meses de un proceso electoral para elegir una nueva dirección en el PRD, aún prevalece la teoría del control absoluto y no tienen una clara comprensión de la realidad política actual que exige un replanteamiento integral de este colectivo que devuelva la confianza al electorado. Lo que el país necesita es una alternativa real de poder que sea consecuente con la lucha histórica, es decir, que sea Democrático y Revolucionario, sea o no sea PRD.

INGENIERO Y ANALISTA POLÍTICO.