Temas Especiales

04 de Mar de 2021

Maley Guillén

Columnistas

Mala TV

No es verdad que quiero que mis hijas ni otros niños imiten esa clase de comportamiento en sus escuelas o juegos infantiles

No me considero una mojigata ni una liberal en exceso. Procuro llevar mi vida aprendiendo de todo lo que puedo, absorbiendo conocimientos y experiencias. Parto de esta confesión para que, después que aborde mi preocupación principal, no diga alguno que soy una retrógrada. Los padres y madres preocupados por lo que ven y aprenden sus hijos debemos ser críticos, analíticos, no cerrarnos, pero sí ser muy cuestionadores y hacer valer nuestros derechos. Por eso he estado buscando en Internet y quisiera que nos uniéramos como hacen en otros lugares para que en un horario familiar nuestros hijos no vean en TV programas que parecen para adultos.

El otro día, llegué temprano a mi casa y me senté con mis hijas y nieto a hacer un recorrido en la tele y no podía creer lo que me encontré: entre mujeres casi luchando en aceite con hombres, en unas ropitas mínimas y mojadas, por supuesto, juegos de besos en la boca, un zurradero por el que las muchachas bajan ‘despatilladas ' (disculpen, pero no encuentro otra palabra más elegante para describirlas), con los mismos panticitos mojados. Miré el reloj ¡y no eran ni las 6 de la tarde!

Pensé que estas muchachas no tienen padres ni madres que les digan que hay mejores maneras de ser famosas y ganarse un sustento que casi-enseñar sus partes íntimas en televisión nacional.

Pensé que no quería que mis hijas sintieran que luchar con los hombres es normal, pues siempre les insisto en que un niño (hombre en el futuro) jamás deberá agredirlas ni siquiera jugando. Pensé en tanto que hablan los grupos progénero de la igualdad de la mujer y no los he escuchado quejarse de esta pelea campal-corporal entre hombres vs mujeres disfrazada de juego o guerra de sexos. Pensé en las mujeres que exigimos respeto cuando los hombres nos hacen vulgares comentarios en la calle (no señores, ¡esos no son piropos!).

Pensé en las mujeres que queremos ser respetadas en nuestros trabajos y comunidades. Pensé dónde está la autoridad que tiene que decirle a TVN que ese programa, con esos juegos y ese lenguaje sexista y ese trato humillante hacia las mujeres, tiene que salir a las 11 de la noche o hacer juegos acordes a la edad y la hora en que se transmite. Por mi parte, ya lo advertí en mi familia: ese programa no se ve más en mi casa y así lo estoy diciendo a mis amigas, compañeras de trabajo y conocidos que quieran escuchar.

Cada uno es libre de ver lo que quiere y enseñarle a sus hijos lo que considere correcto, pero a mis hijas nadie les va a decir que está bien que un hombre tiene que revolcar en aceite a una mujer para ganar nada; eso no es deportivo ni inocente, tiene demasiado trasfondo sociológico.

No es verdad que quiero que mis hijas ni otros niños imiten esa clase de comportamiento en sus escuelas o juegos infantiles. Que despierte el que debe controlar eso en la televisión. Eso ni es mío ni es mejor.

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