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07 de Jun de 2020

Víctor Paz

Columnistas

¿'Perreo' a la Patria?

Hace poco enciendo la TV y veo un grupo de jóvenes ‘desfilando'... A mi parecer, el paso que marcaban era grotesco y procaz

Hace poco enciendo la TV y veo un grupo de jóvenes ‘desfilando'... A mi parecer, el paso que marcaban era grotesco y procaz. Una especie de ‘perreo a la Patria'; pero, separados los unos de los otros. Retando a mi templanza personal, traté de apreciarlos objetivamente. Preguntándome si aquello era digno de interpretarse como una válida manifestación de fervor patrio. O, por lo menos, encontrarle un resabio de talento, sin discriminar a priori. Pero no le vi atractivo ni siquiera estética ni armonía ni sincronización ni nada. Fuera de la acción de desfilar en sí misma, no pude descubrirle aporte real al fervor patrio ni a la estética siquiera.

Entonces me pregunté: ‘¿Acaso la gracia está en ser irreverentes, llamando la atención en negativo? ¿Qué es lo prioritario: llamar la atención como sea, u honrar a la patria?'.

Suponga que una honorable madre está de cumple años. Sus hijos, familiares, amigos, compañeros de trabajo y demás conocidos, le organizan una fiesta solemne. ¿Sería correcto que uno de sus hijos llegara al evento todo mangajo, saludándole a gritos y con palabras altisonantes e impropias? ¿O acaso el hecho de ser su hijo y participar de la celebración, le autoriza a irrespetarla, a ella y al resto de los presentes? Nadie iría a una fiesta formal, vestido de mamarracho y con malas actitudes, porque eso representa tremendo irrespeto para con el homenajeado, los presentes y uno mismo. Mucho peor aún en las Fiestas Patrias, porque la solemnidad de la efeméride implica formalidad.

No hay talento en ser ‘moderno', si la ‘modernidad' requiere una mezcla desproporcionada de obscenidad y maleantería. Ciertos panameños sienten inclinación por los ritmos populares, más aún si provienen de la entraña social. Muchos paisanos sienten mayor afinidad hacia la salsa, el merengue, reggae, y más recientemente bachata o ballenato. Lo cual no ocurre en igual proporción hacia la música clásica, instrumentales, ópera, marchas, etc. Pero, como dicen, para gustos los colores... Luego, ¿quién podría criticar a los que les gusta el perreo?

Sin embargo, el perreo no exalta nuestra dignidad ciudadana. Y tampoco todos esos ritmos extranjeros, que, aunque populares, no aportan significativamente a nuestro fervor patrio. ¿O será que a ciertos panameños tienen que ‘gustarles' las Fiestas Patrias para poder rendirle tributo al país? A Panamá hay que quererla, pero primero respetarla. Sobre todo ahora, que estamos repletos de extranjeros. Entonces, ¿cómo exigir respeto, si nosotros mismos no sabemos cómo respetar a la patria? ¿O peor aún, cómo respetarnos entre nosotros mismos, si ni siquiera respetamos al país?

Fueron los menos, pero, si las autoridades siguen permitiendo este tipo de conducta, no tardarán en volverse mayoría. Porque Panamá está en un severo proceso de deterioro social, crónico progresivo, que tal vez no podamos revertir, pero sí debemos frenar, aunque fuera no celebrando este tipo de actitudes ni siquiera permitiéndolas.

Hay que ser un poco más exigentes a la hora de rendir tributo al suelo que nos vio nacer. No puede ser que en Panamá, los reality shows tengan un proceso de calidad más riguroso y eficiente que los desfiles patrios. A quien le corresponda exigir calidad y decencia en la elaboración de estos desfiles, debe empezar a remarcar su autoridad. Antes de que las Fiestas Patrias se conviertan en un carnaval. Porque las Fiestas Patrias son motivo de honra, no de parranda.

INGENIERO EN SISTEMAS