Temas Especiales

13 de Apr de 2021

Avatar del Julio César Caicedo Mendieta Portocarrero

Julio César Caicedo Mendieta Portocarrero

Columnistas

Fidel alegró más cuando se fue que cuando llegó

Este testarudo líder mereció un mejor final, vuelvo y repito, no el de un anciano desvencijado más por el abuso del poder que cualquier otra cosa

La nomenclatura a la cubana decretó la muerte de Fidel Castro años después del hecho, porque para el sistema, según lo percibo yo, no convenía en esos momentos decir que había fallecido después de dos delicadas operaciones del estómago. Se cumplen 60 años del inicio de un viaje de convencidos aventureros desde Tuxpan, Veracruz, México, para comenzar una revolución social en la isla cubana que, si lo analizamos bien, ha sido un fracaso tan enorme que los del pueblo cubano acrecentaron, durante la Cuba revolucionaria, más sus deseos por el ‘sueño americano' que por vivir en la pesadilla del hambre, pobreza y miseria en que se convirtió la Cuba comunista.

El totalitarismo cubano, con la bendición del propio Fidel, antepuso el bienestar de unos pocos privilegiados a las necesidades de muchos. El partido cubano no pudo con la tozudez de Fidel, quien cayó en los brazos de un mesianismo falso.

No me alegro de la muerte de nadie porque todos tenemos la libertad de morir algún día. Pero, de lo que sí me alegro es de que la desaparición de Fidel no fue cuando ellos podían pegar algo de mentiras sobre bienestar político, económico y social, en eso fallaron. Porque, así como expusieron a las decenas de dobles a recibir incautos después del deceso, debieron fingir su muerte por un atentado del imperio cuando Fidel gozaba de salud, no dejarlo derruirse ante el mundo, cayéndose de boca ante el público que lo amó, divagando y llenando de pena a propios y extraños.

Este testarudo líder mereció un mejor final, vuelvo y repito, no el de un anciano desvencijado más por el abuso del poder que cualquier otra cosa.

La realidad en el caribe latinoamericano de hoy es que tanto Cuba como Puerto Rico, subvencionadas por Rusia y EE.UU. respectivamente, están peor que Rep. Dominicana que progresa en libertad, sembrando sus propios frijoles.

Lo cierto es que la figura de Fidel terminó devaluada por falta de cálculo, mejor quedaron las toallas de Tirofijo y los suéteres con la figura del Ché. Fidel mereció en sus honras fúnebres aún por lo que hizo, discursos parecidos a los que dio Demóstenes, padre de la oratoria, no a los primos hermanos de la cacofonía y el aburrimiento como ‘Evo Maduro' y ‘Nicolás Morales'.

ESCRITOR COSTUMBRISTA.