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13 de Apr de 2021

Roxana Jiménez Ruiz

Columnistas

El mayor regalo, ser madre

La vida le debemos, nuestra existencia tiene brillo, tiene un empuje, mientras este allí dispuesta apoyarte siempre

El mayor regalo, ser madre
El mayor regalo, ser madre

Desde las pataditas en tu vientre, escuchar el corazón palpitar por medio de un ultrasonido, hasta ese instante donde abren sus pequeños ojitos y ves por primera vez a tu descendiente... es un momento mágico donde la vida cambia y te conviertes en mamá.

Las madres son un ángel que habita junto a ti para guiarte, enseñarte, corregirte y sobre todo llenarte de amor, el amor más puro y verdadero que pueda existir. Es que cada fibra que corre por la piel de una mamá se transforma, cuando haces algo que es adecuado o cuando simplemente trastocas su alma por no llevar el sendero que una madre quiere para su hijo, el mejor porvenir.

Si cuentas con la bendición de tener a tu madre junto a ti, sana, fuerte y capaz, disfruta y valora esa presencia, esa sabiduría. La vida le debemos, nuestra existencia tiene brillo, tiene un empuje, mientras este allí dispuesta apoyarte siempre.

Las horas de angustia, donde no se entiende qué le pasa a nuestros hijos, no importan. Con tal de que ellos estén bien, una madre es capaz de todo tipo de sacrificios por sus hijos.

‘DICE MI MADRE: ‘HIJOS PEQUEÑOS, PROBLEMAS PEQUEÑOS, HIJOS GRANDES, GRANDES PROBLEMAS', SUPONGO QUE NOS VAMOS HACIENDO EXPERTAS. EL DESAFÍO AUMENTA, PERO EL AMOR ES INAGOTABLE'

Madrugadas al trabajo, horas de tráfico en este Panamá que son angustiosas, pero cuando al final del día entras y recibes ese abrazo, esa bienvenida, todo valió la pena. La fuerza y la faena siguen, una madre no tiene horario, es permanente, sin vacaciones.

Qué decimos de esos pequeños pasos de la vida, donde tu hijo gatea, da sus primeros pasos, donde dice esa dulce palabra, maravillosa: ‘MAMÁ'. La vida son pequeños instantes donde se disfruta, se deleita uno viendo crecer a sus hijos, estando presente en sus logros y animando a superar las dificultades.

Dice mi madre: ‘Hijos pequeños, problemas pequeños, hijos grandes, grandes problemas', supongo que nos vamos haciendo expertas. El desafío aumenta, pero el amor es inagotable.

Son muchas las que sacan a sus hijos adelante, del oficio de planchar, limpiar, y están solas al frente, batallando. El esfuerzo es doble, triple, pero allí están esas valientes mujeres, son madres, tienen súper poderes y habilidades.

En nuestro país, la comida, la ropa y los gastos no disminuyen, aumentan y cada día es más difícil cumplir con las obligaciones, pero esas madres seguirán dando todo esfuerzo, porque, como dicen: ‘Después que los hijos coman'. Lo cual me lleva a recordar a esa gran mujer que me adoptó como su nieta, era la última en comer, mi querida abuela Olga Correa, y jamás podías irte sin ofrecerte algo, así fuera un pan con un vaso de leche.

La vida transcurre los roles cambian, algún día seré yo, la abuela, hoy me conformó con recordar las enseñanzas y dar todo por ser una buena madre, una buena hija.

Como madre, pido al Todopoderoso que nos ilumine, nos dé la capacidad de poder enseñar y educar como lo hicieron nuestras abuelas, con tanta habilidad. No olvido que le pregunté a mi difunta abuela Julia Castillo: ‘¿Cómo pudo criar 13 hijos?'. Ella sonrió y me dijo: ‘No fue fácil, trabajaba la tierra, iban unos en el motete, pero el amor hace todo posible'.

¡Feliz día a todas las madres!

PERIODISTA