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24 de Jun de 2022

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    Juan Bosco Bernal

Columnistas

Universidades y financiamiento del Estado

Las personas con discapacidad, indígenas, pobres, mujeres, adultos mayores, niñez, son los principales grupos de población meta de la Udelas.

Universidades y financiamiento del Estado
Universidades y financiamiento del Estado

Las universidades representan uno de los recursos más valiosos de la sociedad contemporánea, para abordar con inteligencia y direccionalidad los desafíos del futuro. Ellas responden por una buena parte del capital humano, los conocimientos científicos y tecnológicos, así como de las innovaciones que se puedan generar para el desarrollo nacional. Ninguna nación en el mundo, ha podido avanzar en alcanzar sus metas económicas y de desarrollo humano, sin universidades; sin invertir en la formación en el nivel superior de la ciudadanía, sin realizar investigaciones, extensión y servicios universitarios para su población.

En un país como Panamá, históricamente desigual en las oportunidades de ingreso, educación, salud y cultura, las universidades representan una de las mejores opciones para incluir y elevar sostenidamente el nivel de vida de los grupos humanos marginados. Las universidades públicas, como parte de las responsabilidades del Estado, se esfuerzan en responder oportuna y eficazmente a este propósito.

La Universidad Especializada de las Américas (Udelas) con apenas 19 años de haber sido fundada, ha graduado unos 20 mil técnicos y profesionales en carreras de interés para el desarrollo social. Esta universidad del Estado atiende alrededor de 11 500 estudiantes en carreras técnicas y de licenciatura, diplomados y programas de postgrado, maestría y doctorado. Tiene presencia en todo el territorio nacional; en la sede central (Albrook), en cinco extensiones universitarias (Colón, Veraguas, Chiriquí, Coclé y Azuero) y ocho programas académicos, ubicados en áreas indígenas y zonas pobres del país. Posee, además, un sistema de clínicas universitarias que ofrecen servicios, en unas catorce especialidades, en la planta central, la comunidad de Mano de Piedra, en San Miguelito (Clínica Comunitaria en Salud y Educación), en Veraguas y en Chiriquí.

Todos sus programas están orientados a impulsar el desarrollo humano y a contribuir a cerrar la brecha social entre los diferentes grupos sociales de Panamá, desde las ciencias de la salud (ciencias médicas, clínicas, biociencias y salud pública), la educación social, especial y la pedagogía. Las personas con discapacidad, indígenas, pobres, mujeres, adultos mayores, niñez, son los principales grupos de población meta de la Udelas.

El modelo formativo de esta universidad es teórico-práctico. Desde el primer año de formación los estudiantes tienen la oportunidad de intervenir en los espacios de práctica, que les permiten obtener conocimientos, destrezas y actitudes congruentes con sus competencias y la identidad integral con su profesión. Además, la Udelas realiza congresos, talleres, foros y debates sobre temas de interés nacional, que facilitan conocer mejor las soluciones a los problemas del entorno en áreas de su especialidad. El diálogo de saberes con los grupos de las comunidades locales, los centros de atención a la primera infancia y a la diversidad, son, igualmente, otras líneas de trabajo con impacto en la gente.

Pese a este gran esfuerzo y a la autogestión realizada, el financiamiento estatal no acompaña la dimensión de las tareas y de los aportes de esta institución universitaria. Los presupuestos que aporta el Gobierno son, en general, mezquinos y no reflejan el tamaño del incremento de los beneficiarios de sus carreras y de los servicios que se aportan a las comunidades. Solo para poner un ejemplo: el presupuesto de 2017 con el que comenzamos las tareas este año, es inversamente proporcional al tamaño del trabajo que se realiza. La matrícula y otros servicios que ofrece la Udelas crecen anualmente a un ritmo del 10 %, en tanto que el Ejecutivo le asigna apenas un incremento del 2.6 %. Esta situación difiere diametralmente de los aumentos porcentuales recibidos por las otras universidades públicas (que alcanzaron 5.3, 7.7, 8.0, y 11.6 %), sin que ello signifique que se le asignó el financiamiento que necesitan estas instituciones hermanas para desarrollar sus programas.

Esto evidencia que se carece de una política de financiamiento de las universidades públicas, lo que impide servir mejor al país y a las personas, pues se desarticula este sistema y limita la planificación de las acciones de mejora continua que demandan la sociedad y el mundo actual. La comunidad universitaria de la Udelas apela al buen juicio que deben tener las autoridades del Gobierno, para introducir los ajustes y asegurar las compensaciones que genera el desequilibrio financiero de esta universidad. Es importante recordar que el presupuesto de la Nación es la principal política pública que orienta el desarrollo del país.

DOCENTE UNIVERSITARIO.