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22 de May de 2022

  • Mery Alfaro de Villageliú

Columnistas

¿A quién pretenden engañar?

Lo que su gobierno necesita no es más consulta, sino un poco de caridad cristiana, voluntad y una buena dosis de valentía.

En reunión celebrada en la Defensoría del Pueblo el pasado 31 de enero, la representante de MEDUCA anunció que esa institución había decidido posponer la implementación del programa de educación en sexualidad, para realizar más evaluaciones y consultas.

La Ministra sabe que como regente de la educación en nuestro país, ella está incumpliendo varias leyes que obligan al Estado a impartir educación integral en sexualidad y a realizar campañas de concienciación, orientación y promoción de la salud reproductiva, entre otras. La única explicación a semejante desatino es que la orden provenga de la Presidencia, lo cual no la exime de cumplir la Ley.

Los problemas de salud sexual y reproductiva requieren atención urgente y acciones efectivas y no admiten excusas, mucho menos una tan absurda como falsa. Consultas se han hecho de sobra. El Presidente piensa que los panameños somos tontos, o tiene mala memoria. Procedo a refrescársela:

Las acciones oficiales para abordar los problemas de educación y salud en el tema de la sexualidad se iniciaron en 1999, con la creación, mediante decreto ejecutivo, de la Comisión Nacional de Salud Sexual y Reproductiva. El decreto lleva la firma del Ex Presidente Pérez Balladares y la Ex Ministra de Salud Aida Libia Moreno de Rivera.

En 2005, la comisión se activó y luego de 3 años de trabajo en un anteproyecto de Ley Integral, se realizaron giras de consulta y validación en las distintas regiones de salud (14 en total).

Todavía no se había terminado de validar el anteproyecto, cuando en el noticiero que conducía Lucy Molinar en TVN, las señoras Ana Melisa Españó y Gabriela Navarro presentaron unas guías que MEDUCA, con el apoyo de otras organizaciones, estaba implementando como plan piloto en algunos planteles. Esta noticia creó conmoción, ya que las señoras mostraron el contenido del material diseñado para los docentes como si fueran las guías de cuarto y quinto grado. Además, el grupo que ellas representan pautó en Radio María y Radio Hogar una cuña que la Procuraduría tuvo que prohibir por constituir apología del delito. Algo muy parecido a lo que ocurrió el año pasado con Amparo Medina.

En medio de la controversia de las guías y culminado el período de consulta y validación del anteproyecto de Ley, se hizo una revisión exhaustiva de las propuestas que nos hicieron llegar el entonces Secretario de la Conferencia Episcopal, Monseñor Ulloa y su Presidente, Monseñor Lacunza. Completados estos pasos, el anteproyecto fue aprobado en el Consejo de Gabinete y presentado a la Asamblea Nacional, en septiembre de 2008.

Una vez en la Comisión de Salud de la Asamblea, decenas de organizaciones participaron manifestando su apoyo o rechazo al mismo. Algunos diputados que se encontraban en campaña para reelección no consideraron conveniente continuar la discusión y se archivó.

Hasta donde conocemos, durante el siguiente quinquenio (2009-2014), MINSA y MEDUCA no hicieron nada para abordar el problema de la salud sexual y reproductiva. Lo que sí podemos documentar es el alarmante aumento, en esos 5 años, de infecciones de transmisión sexual, embarazos de adolescentes, abuso sexual de menores y femicidios.

Más de 6 años después del fallido intento por implementar programas de educación en sexualidad y de tener una ley integral, el Dr. Crispiano Adames presentó un anteproyecto que había sido consensuado con MINSA y un grupo de organizaciones no gubernamentales. Después de prohijado como Proyecto de Ley 61, se instaló una subcomisión donde se recogieron aportes de otras decenas de instituciones.

Paralelamente, en MEDUCA se elaboraron las guías que después retiraron. Ahora posponen los programas, fomentando con ello la desigualdad, pues, en las escuelas particulares se imparte educación integral en sexualidad con material de primera que, dicho sea de paso, han ofrecido a MEDUCA.

Durante 18 años, grupos conformados por médicos, educadores, abogados, trabajadores sociales y de la salud han presentado propuestas y acudido a instancias de diálogo. En el mismo período, otro grupo se ha opuesto a todo sin presentar opciones.

En este panorama es poco lo que se avanza. En vez de educación científica, en valores y adecuada a su edad, nuestros niños y jóvenes reciben información con un enfoque distorsionado de la sexualidad y carente de afectividad y compromiso. Mientras tanto, aumentan los embarazos de adolescentes, la deserción escolar, las muertes por infecciones de transmisión sexual, los nacimientos de bebés con sífilis, las violaciones, los femicidios y demás problemas sociales que conocemos.

Señor Presidente: Lo que su gobierno necesita no es más consulta, sino un poco de caridad cristiana, voluntad y una buena dosis de valentía.

MBA, FEMINISTA, ACTIVISTA DE DDHH.