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25 de Nov de 2020

Berna D. Calvit

Columnistas

Nostalgia en carnaval

A propósito de la celebración del carnaval la expresión ‘Todo tiempo pasado fue mejor' cobra sentido

A propósito de la celebración del carnaval la expresión ‘Todo tiempo pasado fue mejor' cobra sentido. ¿Pero, cuán cierto es? ¿Tiene ese sentimiento llamado nostalgia algo que ver con esa afirmación? El carnaval es, tal vez, la celebración que más destaca los cambios a los que nos lleva el calendario. Se me ocurrió que la nostalgia en carnaval es un tema para los pocos lectores de diarios en días de carnaval. Escribir para un lunes de carnaval dejando a un lado los asuntos que durante cuatro o cinco días deben quedar en el tintero (en el teclado mudo), no tiene un porvenir muy halagüeño. Creo que leer periódicos o ponerse al día con las noticias no es ocupación ni preocupación para los que se emparrandan; cuando mucho le echarán un breve vistazo a la noticias en el indispensable celular; y en esos días de relajamiento cerca del mar o en un sereno sitio campestre dejar a un lado los sobresaltos nacionales e internacionales es recomendable. En carnaval ni desvelar los nombres de los que están hasta el cuello con las coimas de Odebrecht enfría las ganas de parrandear o de alejarse del ‘mundanal ruido'. Cada año confirma, guste o no, que ‘lo único que los panameños toman en serio es el carnaval'. En estos días muchos de los que vivimos en este pequeño y vibrante país se dedican en serio a rendirle honores al dios Momo, al dios Baco y a Eros. El carnaval es fiesta pagana y como lo hemos visto año tras año, la preside Baco, el dios del vino desbancado por el ron, la cerveza, el seco, etc. A muchos les parece abominable y pecaminosa esta celebración, ocasión para ‘soltarse el moño' con la efímera alegría de la embriaguez; para los amores fugaces, la infidelidad, las promesas sin mañana; para ‘salir del clóset' aunque sea por pocos días; para cortar los frenos del pudor; ignorar los consejos de la Iglesia o de papá y mamá. Es el ‘voy por fuera' aunque días después estarán esperando las cuentas de agua, luz, la tarjeta de crédito, los uniformes para la escuela, los embarazos no deseados, etc. Pero así es y así seguirá siendo.

Tal vez llevada por la nostalgia creo que los carnavales de mi tiempo eran mejores que los actuales. ¿Será por eso que me pregunto cómo resisten los muchachos de hoy los bum bum monótonos en canciones (que los de mi tiempo no consideramos música) con la cansona repetición de palabras? Y comparamos con las melodías de nuestros tiempos, poemas de amor musicales. Aunque nos cueste entenderlo, la realidad es que es historia vieja y repetida porque la juventud actual se divierte a su manera como a nuestra manera lo hicimos nosotros que también fuimos criticados por la generación de nuestros padres.

El éxodo masivo hacia el interior es muestra de que el carnaval en la ciudad de Panamá no logra suficiente atractivo como para destronar las bien organizadas actividades a lo largo del año para garantizar cuatro días de jaranas en ciudades cuyos nombres son sinónimo de lujo, bello folclor, alegres tunas y culecos. El panameño es exigente cuando del carnaval se trata.

Para los que dejamos atrás la juventud, cuando los carnavales ‘sí eran carnavales buenos' ahora nos place más la placidez en que dejan a la ciudad los miles de autos que la abandonan; tener como regalo calles despejadas, sin los bocinazos desesperados por los embotellamientos (mala y necia costumbre que no los soluciona); salir al balcón y respirar sin sufrir la carga contaminante de los automóviles; hasta el teléfono y el celular nos dan un respiro. Mas lo cierto es que para los que hoy gozan con culecos manguereados desde camiones cisternas y bailan en los ‘pub' que desbancaron a los toldos de mis tiempos, estos carnavales son ‘lo máximo'. Y al pasar los años, cuando otras generaciones los dejen atrás, los que hoy ‘carnavalean' recordarán nostálgicos que aquellos carnavales, los de su tiempo, eran mejores. Así gira la rueda de la vida porque tal como lo dice el inmenso genio poético, Neruda, …'Nosotros, los de entonces, ya no somos los mismos…'.

El neurólogo y psiquiatra Alan R. Hirsch afirma que el pasado se idealiza porque el cerebro se encarga de combinar los recuerdos y en ese proceso se filtran las emociones negativas; que todo tiempo pasado fue mejor es porque ‘gracias a la nostalgia se recuerda lo bueno y se contrarrestan las emociones negativas de los malos recuerdos'. Esta fiesta pasará y volveremos a la realidad de los problemas que siguen sin resolver. Pero este es el tiempo que nos toca vivir y tenemos que esforzarnos, no importa la edad, en hacer que el hoy, el presente, sea el mejor tiempo de nuestra vida. Más adelante la bondadosa nostalgia nos espera a la vuelta del camino para evocar este hoy que mañana será pasado.

COMUNICADORA SOCIAL.