Temas Especiales

01 de Dec de 2020

José Dídimo Escobar Samaniego

Columnistas

Los hechos corren a una velocidad vertiginosa

En esta semana que está por concluir, la estructura de esa Asamblea ha sufrido un virtual terremoto que no ha dejado títere con cabeza

Hace un año atrás, el PRD estaba en una condición de poder remontar la tragedia de llevar a cuestas dos derrotas seguidas por la misma característica. No supimos interpretar los deseos del pueblo de vernos como una verdadera fuerza de oposición.

Próximos a cumplir 38 años de existencia legal, en el momento actual, los dos principales cargos que detentan la representación legal y la dirección del partido, lo ostentan conspicuos diputados de la Asamblea, misma que sufre un grave deterioro de su propia institucionalidad ya que, al margen de la Constitución y la Ley, se le asignan “partidas circuitales”, toleradas por el actual Contralor General de la República, y en la que el Órgano Ejecutivo, promueve una suerte de clientelismo político para favorecerse a cambio con algún grado de “gobernabilidad” o “docilidad”, surgida de esas transacciones o "cariñitos" que impiden que la Asamblea sea un Órgano independiente y que represente al electorado que lo eligió.

En esta semana que está por concluir, la estructura de esa Asamblea ha sufrido un virtual terremoto que no ha dejado títere con cabeza. Contratos, donaciones y otras bellezas que desnudan el grado de corrupción y en la que los autores se proponen a investigarse y tal vez sancionarse a ellos mismos, creyendo acaso que la sociedad es tonta.

Muy lejos quedó aquel julio de 1978, en que, reunidos en Las Tablas, el liderazgo revolucionario que encabezó el Proceso de Liberación Nacional, decidió construir una plataforma política partidaria para abrirnos paso en la reinauguración de los partidos políticos en Panamá el 11 marzo de 1979.

En aquella célebre ocasión, a nombre de la juventud panameña, me tocó el alto honor de ser la persona que presentó el desafío al General Torrijos para crear la organización política que reuniera a los patriotas que no queríamos ver peligrar las conquistas sociales y políticas que habíamos logrado para la sociedad panameña incluyendo la Soberanía en la Zona del Canal y la puesta al servicio de nuestros compatriotas, de ese bien patrimonial de todos los panameños que hoy dolorosamente lo usufructúan quienes se opusieron a nuestra lucha.

En noviembre de ese mismo año, Ascanio Villalaz Paz, presidente de la Comisión Organizadora, nombrado por Torrijos en Las Tablas, presentó al Tribunal Electoral la documentación contentiva de los Estatutos, el Programa y la Declaración de Principios, para la revisión y optar por el derecho a la inscripción que se celebró el 11 de marzo de 1979.

Un día de 1983, los revolucionarios del PRD, seguidores de Torrijos, amanecimos con un PRD convertido en el brazo político del neoliberalismo impulsado por el consenso de Washington. Nicky Barleta era su cara y la trajo al escenario nacional, nada menos que su profesor, el entonces Secretario de Estado de Los Estados Unidos, George Shultz.

Los Torrijistas veníamos combatiendo, desde la caída del compañero Omar, en la calle, en el partido y dentro de las fuerzas armadas. Porque no pocos fueron los que dedicaron sus fuerzas a destorrijizar al partido y al país.

Luego vino un período cuando las FFDD rompieron el compromiso de repliegue y el PRD quedó militarizado.

Después de la invasión, el partido militante y roncón lo sustituyó el partido del clientelismo. La presidencia ordenó nombrar a los delegados y directores, para controlarlos. Se vanagloriaban los que mataban la democracia interna e imponían groseramente un giro del partido a la derecha y aún salían a defender las privatizaciones que beneficiaban a los sectores que sólo eran sensibles al resonar de sus cajas registradoras, con el cuento de que eso ya estaba pactado con las IFIS y que era imposible dar marcha atrás en el descalabro y reducción forzada del Estado. Nos empobrecieron a todos para enriquecer a unos cuantos bribones.

En la siguiente campaña, se habían desmantelado los núcleos de base, no eran los dirigentes de bases quienes buscaban los votos, eran los activistas pagados los que salían a la calle. El día que no llegaba la planilla se acababa la militancia. Esto garantizó que quienes tuvieran la chequera, tenían la planilla, los activistas y al partido.

Durante el reino de Martinelli no se escatimó de donde salían los recursos para alimentar la chequera política y todos los males se agravaron por crecimiento cruel de la corrupción perniciosa. No importó el método, sólo tener dinero para mantener la maquinaria corrupta andando. Fuimos tocados pérfidamente hasta por el narcotráfico y estructuras delincuenciales.

El partido nació en el Centro Izquierda, pero los perversos lo llevaron a la derecha y con la consiguiente dosis de desideologización fue perdiendo la identidad en las ideas, e hicieron con él como bien les parecía. Aún hoy, hace apenas una semana atrás, en el pasado XXV Congreso de la Internacional Socialista en Cartagena de Indias en Colombia, fuimos signatarios de una serie de documentos surgidos desde la cueva oscura de las ideas de derecha de esa organización y quedamos condenando procesos políticos que fueron históricamente nuestros aliados en la lucha por nuestra soberanía nacional.

Estamos en este 38 aniversario, en estas noches de pesadillas aún, por más discurso aparentador, pero hueco, una parte importante del PRD, viva y militante, nos proponemos recuperar el partido que Omar trazo, capaz de conducirnos a la victoria del desarrollo con justicia social en la patria doméstica. Hemos decidido levantar la bandera del Decoro, la Dignidad y la Decencia y poner las debidas diferencias entre los decentes y los maleantes que son parte de la gran corrupción que nos ha hecho tanto daño.

Sabiendo que ninguna comunión tiene la Luz con las tinieblas, por lo cual nuestra confrontación, no es contra personas, sino contra un sistema que ha venido desvirtuando a la fuerza política más formidable que tiene la nación y que le correspondería tomar las riendas del país en el 2019, para apuntalar una sociedad donde todos tengamos la oportunidad de realizar la aspiración de una vida digna y plena.

¡Así de sencilla es la cosa!