Temas Especiales

03 de Mar de 2021

Saúl Rolando Cortéz Chifundo

Columnistas

Costa Abajo en delincuencia

A los delincuentes no los detiene ninguna medida de seguridad, violan y provocan daños a la propiedad privada

La Costa Abajo de Colón es el sector del país que constituyó para muchos migrantes la tierra prometida, sobre todo, los que llegaron para la aventura canalera. Escenario apropiado para el asentamiento familiar, crianza de los hijos, para abrazar sueños y esperanza de progresos. Aun cuando su acceso constituía un estrepitoso periplo resguardado por una imponente naturaleza, era garante de verdadera convivencia humana, pacífica y respeto entre vecinos o pueblerinos.

Desde muy niño con mis abuelos (Pablo Cortéz y Juana Zapata), conocí Tarascón en el poblado de Piña, en las vacaciones de fin de año, era placentero el contacto con la naturaleza entre siembras y cosechas, el río, la playa, las andadas por los potreros entre vacas, caballos, cacerías, faenas de jornalero y travesuras. Toda una convivencia y camaradería entre vecinos, amigos y conocidos del pueblo. ¡Cuánta añoranza!

Con mucha tristeza, hoy, toca ver cómo el pueblo de mi infancia se ha convertido en un escenario sin Dios, sin ley, sin valores, para dar paso a la delincuencia como consecuencia de arribadas ilegales (droga), vías de acceso sin control policial constante, robos a carros de reparto, tentativas de homicidios, posesión de armas sin permisos, juventud ociosa, inescrupulosa y sin estudios, padres pocoimporta, círculos viciosos familiares, entre muchas otras. En resumidas cuentas, los actos delictivos han acaparado este pueblo.

A los delincuentes no los detiene ninguna medida de seguridad, violan y provocan daños a la propiedad privada (residencias), roban, desvalijan. Incluso, traen de la ciudad de Colón a sus compinches para hacer sus fechorías. Todos saben quiénes son; todos callan y solapan, incluso las propias autoridades; algunos alias resuenan ‘Cucharita', ‘Rogelín', entre otros.

En el distrito de Chagres, casi a la mitad del pueblo homónimo (Chagres), al pie de una colina, se yergue imponente el Órgano Judicial, cual sobria estructura y rótulo. En frente, al otro lado de la calle, cual custodios, la Subestación de Policía y a pocos metros, el Palacio Municipal. Toda una triada gubernamental que poco aporta a la justicia verdadera y a la buena marcha y seguridad de los pueblos a su haber.

Para nadie es un secreto que las autoridades municipales de los distritos de Chagres y Donoso en Costa Abajo se han visto involucradas en escándalos públicos de corrupción. Los estamentos judiciales y de seguridad nacional deben voltear su mirada hacia este sector del país; retomar el retén permanente en la Batería 35 que desapareció ante la llegada al poder los nuevos inquilinos gubernamentales. Es más, la idea de una estación policial in situ , sería estratégico para contrarrestar la delincuencia que amenaza con avasallar estas áreas. Eso sí, con rotación policial.

En suma, el Tercer Puente sobre el Canal está por materializarse, para Costa Abajo esta estructura auspicia la llegada de muchas cosas buenas para las comunidades, pero también, por añadidura, muchas malas arremeterán. Los pobladores dignos, humildes y trabajadores debemos imponer con tesón la cultura de paz, convivencia armónica, respeto y seguridad que nos legaron nuestros abuelos y ancestros.

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