Temas Especiales

01 de Mar de 2021

P. Fernando Pascual

Columnistas

Desde las ideas hacia la vida

Las ideas no tienen cuerpo ni dinero ni almacenes. Pero tienen un peso enorme en la vida de las personas y de los pueblos.

Las ideas no tienen cuerpo ni dinero ni almacenes. Pero tienen un peso enorme en la vida de las personas y de los pueblos.

Desde ideas reciben alabanzas o críticas los comportamientos, las situaciones, el color de los edificios y la subida de los impuestos.

Desde las ideas un ser humano escoge unos estudios, llama a una fábrica o a una oficina, espera encontrar trabajo a su medida y bien remunerado.

Desde las ideas inician las guerras o se firman acuerdos de paz, se construyen puentes o murallas, se trazan autopistas y aeropuertos.

Las ideas están siempre a nuestro lado. Al amanecer, pensamos con ideas cuál será la mejor decisión sobre esta compra, sobre la cantidad de sal a poner en la comida, sobre el libro que leeremos.

Al anochecer, evaluamos la jornada y sentimos alegría si creemos (desde ideas) que el bien ha dominado, o lloramos ante errores, incluso pecados, que dejaron heridas en uno mismo o en otros.

Ideas y más ideas. Ellas acompañan nuestras decisiones. Ellas explican la limpieza o el desorden de las calles. Ellas fraguan culturas y tecnologías, con sus límites y sus riquezas.

Cada idea, por lo tanto, tiene un peso ineliminable en la vida de cada uno y en el camino de los pueblos. Porque son ideas las que se enseñan en la escuela o en la radio, las que circulan por Internet y la televisión, para luego generar miedos o esperanzas.

¿Qué ideas dominan en mi alma y en la cultura que me rodea? ¿Qué ideas me impulsan a frenar comportamientos dañinos y a promover los que llevan a la verdad, la justicia, el bien y la belleza (que también son ideas)?

El sol sigue su órbita en el cielo. Una nueva idea aparece ante mis ojos y obliga a mi mente a optar por ella o a dejarla de lado. El tiempo no perdona. Hay que tomar decisiones.

Por eso pido ayuda a Dios y a mis amigos para ver mejor y así acoger ideas sanas y verdaderas. Entonces seré capaz de tomar decisiones que, espero, produzcan mejoras en mi vida y en el mundo entero.

SACERDOTE Y FILÓSOFO.