15 de Ago de 2022

  • Marcela Senclier de Cortez

Columnistas

CADE 2017: innovación, retos para las empresas

Y en Panamá no podemos darnos ese lujo.

En el reciente encuentro de la Conferencia Anual de Ejecutivos de Empresa, CADE 2017, se ha promovido el lema ‘El futuro llegó: Panamá 4.0, rompiendo barreras'. En esto está presente la ‘innovación' como herramienta que mueve al mundo empresarial de hoy. Como apunta uno de los integrantes de la Asociación de Ejecutivos de Empresa, Apede, tienen su mirada en lo que ahora es conocido coma la cuarta revolución industrial, porque con esta se ha de llevar al país, ante los desafíos de una economía muy especializada, a mejorar su competitividad.

En efecto, los patrones como hoy se mueven los resortes para el éxito empresarial están efectivamente repercutidos por la revolución tecnológica que incide en cada uno de los aspecto de la vida social y económica. De ahí que el país tiene que acercarse más a los avances que ofrece la tecnología e incorporar la robótica y la digitalización, entre otras acciones, como condición muy esencial para potenciar los resultados de las empresas. Hay que ser conscientes de que en todo este proceso hay un eje impulsor, sin el cual cualquier esfuerzo podría arar en el mar: la educación.

Hablamos, entonces, de una nueva realidad que invita a que se revise el camino sobre el cual debe orientarse el futuro de país. Porque, como atinadamente lo destaca el presidente de Apede, Juan Gabriel González, ‘la cuarta revolución industrial está frente a nosotros, no es un tema que solo se ciñe a Europa, Asia o países industriales; por el contrario, tenemos que ponernos a tono con ella o, simplemente, quedaremos rezagados'.

Lo cierto es que, lo que ocurre, en las operaciones comerciales es igualmente lo que vivimos en toda la dinámica del conocimiento. En esto, estamos ante un contexto caracterizado por un proceso acelerado de la inventiva con profundas repercusiones. Y si no nos ponemos a tono, como apunta el presidente de Apede, esa revolución quedará ampliando las diferencias tradicionales entre los países pobres de aquellos de mayor desarrollo. Y en Panamá no podemos darnos ese lujo.

La complejidad que se devela ante nosotros sitúa al mundo empresarial ante ese insoslayable estadio de innovación permanente en donde, como dice Alvin Toffler, ‘el conocimiento se vuelve el recurso central de las economías avanzadas'. Por ello, los países industrializados, con menos del 20 % de la población mundial, dedican más del 80 % de la inversión mundial a la investigación. El resto de los países, los menos desarrollados, no debe conformarse con aquello de que simplemente ‘vivimos en otra época'. Y, por tanto, hay que invertir en esas novedades que nos vienen de la innovación.

CADE 2017 debe ser insistente en sus acciones. El instrumental que simboliza la innovación es una punto de partida crucial. Así, la ‘cuarta revolución industrial' debe ser, al final de cuentas, el motor para el progreso humano y un soporte sólido para el desarrollo nacional. Para un Panamá que debe seguir creciendo sin que miremos hacia atrás para ver quiénes vienen de último. Miremos hacia delante, donde están los de avanzada.

DOCENTE UNIVERSITARIA.