La Estrella de Panamá
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17 de Oct de 2019

Laura Cecilia Vidal Payán

Columnistas

Tanta agua y tan poca conciencia

Así como el agua cae frente a nuestros ojos, así mismo caerá nuestro hábitat. No lo permitamos.

Desde la constitución de Panamá como República en 1903, se dio inicio a la construcción de acueductos y alcantarillados para distribuir el agua en las ciudades de Panamá y Colón. Esta primera obra fue uno de los compromisos del Tratado Hay - Bunau Varilla, por parte de los estadounidenses.

En otras palabras, podemos afirmar que debido a la construcción del Canal de Panamá surge un marco legal del agua que, posteriormente, sentará las bases de la creación de instituciones, leyes y decretos que velen por el recurso hídrico.

La cronología de estas creaciones es muy amplia, pero es oportuno destacar que ha dado como resultado la elaboración del Plan Nacional de Seguridad Hídrica 2015-2050: Agua para todos.

Este plan presenta un conjunto de cinco metas que serán concretadas a corto, mediano y largo plazo.

De estas metas, la quinta debiera ser imperante para lograr todas las demás (las otras cuatro se basan en el acceso universal al agua, crecimiento socioeconómico inclusivo, gestión de riesgos y cuencas hidrográficas saludables).

La meta No. 5 se denomina ‘Sostenibilidad hídrica' y busca modernizar el marco normativo e institucional y, educar y concienciar al público en general.

En la actualidad, nuestras normas hídricas permiten que Panamá se posicione en el puesto 85 de un listado, conformado por 98 países, sobre el precio por servicio de agua potable y saneamiento, elaborado por el Banco Mundial en 2014.

El Instituto de Acueductos y Alcantarillados Nacionales vende el metro cúbico de agua a 0.25 balboas. Una tarifa tan baja representa un despilfarro en el uso del agua y por ende, un desgaste innecesario en las cuencas hidrográficas que perjudica a nuestro ambiente.

Para comparar nuestra tarifa utilizo a Israel como ejemplo, su tarifa es de $2.00 por metro cúbico de agua y es uno de los países más avanzados en desarrollo sostenible, prueba de ello es que cuentan con un solo río en todo el Estado y son capaces de abastecer a toda su población con agua potable sin afectar al ambiente.

Reestablecer el costo del servicio de agua potable representaría incentivar una conciencia en los panameños sobre el ahorro del agua. Si bien es cierto, es una medida radical, pero amigable con nuestros casi 500 ríos, puesto que el tiempo seguirá transcurriendo y a nuestros ríos llegarán sequías más fuertes que las que actualmente vivimos y de no adoptar medidas ahorrativas, la situación de acceso al recurso hídrico se agravará.

Panamá necesita avanzar más rápido en materia legal e institucional sobre el agua antes de que sea demasiado tarde, mientras esto suceda, podemos avanzar nosotros como sociedad. Limita el gasto de agua: cerrar la llave del grifo cuando no es utilizada es un aporte que la Madre Tierra nos agradecerá.

Así como el agua cae frente a nuestros ojos, así mismo caerá nuestro hábitat. No lo permitamos.

ESTUDIANTE, 3ER LUGAR DE ORATORIA PANAMÁ 2016.