La Estrella de Panamá
Panamá,25º

18 de Oct de 2019

Juan B. McKay A.

Columnistas

Latinoamericano soy

Pero ¿se han puesto a pensar lo bella que es nuestra América Latina? Una tierra llena de historia, magia y encanto.

Hace muchos años, hombres visionarios, sugirieron que las recién liberadas naciones de la América Latina deberíamos convertirnos en un solo país. Asumo que su sueño era emular lo que habían hecho los estadounidenses, lo que equivaldría a varios territorios unidos en lo que hoy se conoce como los Estados Unidos de América.

La historia nos dice que, a pesar de ser ellos héroes de tantas batallas militares, fracasaron en su intento de unirnos, pues, por un lado, se dice que su iniciativa fue saboteada y por el otro, prevalecieron intereses personales sobre el común.

Hoy, a casi 200 años del Congreso Anfictiónico de Panamá, los países latinoamericanos siento que seguimos ‘compitiendo' en una justa que no tiene sentido alguno. Cuando uno ve los canales internacionales, vemos y escuchamos que ‘somos quien más tiene' esto o lo otro o ‘la primera potencia del turismo'; cuántas veces no hemos escuchado que somos ‘la primera economía de la región', ‘el mejor deportista de las ligas bebé', ‘el artista tal por cual fue galardonado por ser esto o lo otro' y terminamos destacando que el asistente, del mensajero, de la secretaria que ayuda a la recepcionista (sin desmeritar el trabajo que hace nadie en una empresa) es el hijo de un inmigrante de tal o cual nacionalidad.

Lo más triste es que en las mismas ceremonias donde se galardonó al artista o deportista a quien estamos destacando, había otro latino que recibió un mejor premio, pero a ese lo ignoramos, pues no es de nuestra propia ‘nacionalidad'. Inclusive hay países que han llegado a ignorar a un cantante o compositor famoso, para tratar de impulsar al propio.

Sinceramente, yo no he visto que el público de California haga un boicot contra los de Nueva York o contra los de Texas. Son todos estadounidenses (recuerden que americanos somos todos los que nacimos en esta bella tierra que llamamos América).

¿Ustedes se imaginan que pasaría si todos los países de nuestro subcontinente, respaldáramos y apoyáramos a todos los nuestros, sin importar dónde nacieron? Sin necesidad de competir y sin necesidad de ignorar a los otros…

¿Por qué no sentirnos orgullosos de ser y llamarnos latinoamericanos? Si no podemos ser un solo país, ¿por qué no tratarnos como los hermanos que somos? ¿Que hay diferencias?, claro que las hay. Pero les garantizo que los paisajes de las cataratas del Iguazú no son menos bellos que la selva del Amazonas ni que las ruinas de Cuzco ni que las aguas de Caño Cristales ni que las pirámides en CDMX ni que nuestro Canal ni que los lagos o que nuestros volcanes en Centro y Sur América o que nuestras hermosas playas; y cuando hablo de ‘nuestras', me refiero a las de todos los países.

Para cada uno de nosotros nunca habrá un país más bello que el que nos vio nacer o en el que crecimos. Pero ¿se han puesto a pensar lo bella que es nuestra América Latina? Una tierra llena de historia, magia y encanto.

¿Por qué esperar a estar lejos de ella para apreciar lo maravillosa que es esta tierra de gente espectacular, trabajadora, honesta y bella? Todos somos diferentes, pero todos tenemos más cosas que nos unen, aunque, como los brasileños, hablen una lengua diferente.

Sintámonos orgullosos de llamarnos latinoamericanos, unamos esfuerzos y derribemos las fronteras imaginarias que nos separan para unirnos en un haz de corazones y esfuerzos, para que sea el abrazo y el beso que nos caracteriza, el común denominador y no las rivalidades triviales lo que nos separen.

COMUNICADOR Y DIRIGENTE CÍVICO.