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14 de Aug de 2020

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Mireya Lasso

Columnistas

Fundir MEF con Minsa en un único ministerio

La Caja es la institución de mayor envergadura del Estado y pertenece a los asegurados, no a los particos políticos.

Lo que parecería ser la sugerencia de un cretino, realmente no lo es. Mejor aún: podría incorporarse la Caja de Ahorros a este novedoso organismo que estaríamos dispuestos a crear. Sería entonces un pequeño monstruo de una cabeza y tres extremidades que se manejarían en paralelo: juntos, ofrecerían servicios públicos de sanidad preventiva y de salud curativa en hospitales y centros de salud con medicamentos apropiados, recaudarían fondos para sufragar esos servicios, y recibirían y administrarían ahorros para jubilaciones futuras y ofrecer préstamos para viviendas populares.

¿Insensatez? Si esa fusión parece descabellada, ¿por qué hoy la mantenemos en la Caja de Seguro Social? No otra cosa son los programas de Invalidez, Vejez, Muerte, Enfermedad, Maternidad, préstamos, etc., mezclados en esa noble institución, tan vapuleada y maltratada hasta muy recientemente. ¿Cuál es la preparación necesaria de un administrador de un hospital y la del experto financista que deba hacer inversiones seguras que produzcan ganancias adecuadas? ¿O del gerente que sepa valerse de la tecnología moderna para llevar un estricto control del inventario de medicinas que demandan sus pacientes y del economista que pueda discernir entre la expectativa de vida y la cantidad de cuotas y aportes necesarios para garantizar una jubilación decente? ¿O el banquero que pueda otorgar préstamos hipotecarios confiables y del planificador que sepa identificar necesidades futuras de médicos especialistas?

Si todo ello pareciera forzar la cuadratura del círculo, ¿por qué se ha pospuesto la decisión de separar esas funciones disímiles que hoy se agrupan, ilógica y antinaturalmente, en la Caja con los resultados conocidos?

Por lo pronto, como ya hemos reseñado en este espacio, algunas medidas se han comenzado a implementar en el programa de servicios médicos y medicamentos, incluyendo la mora en las 15 mil cirugías pendientes que se arrastran desde hace años. También se aplaude el llamado firme a los médicos a cumplir su horario de consultas y que cada consulta se atienda con la dedicación que el juramento hipocrático prestado que compromete al médico, entre otros principios, a respetar ‘el régimen de los enfermos de la manera que les sea más provechosa según mis facultades y a mi entender, evitando todo mal y toda injusticia. Si observo con fidelidad este juramento, séame concedido gozar felizmente mi vida y mi profesión, honrado siempre entre los hombres; si lo quebranto y soy perjuro, caiga sobre mí la suerte contraria'.

Positivo es el llamado a los representantes de casas farmacéuticas y suplidoras de equipos médicos a dejar de impugnar, por el más mínimo detalle, resultados de licitaciones que repercuten en el desabastecimiento de medicamentos y equipos requeridos por los usuarios. También es adecuado licitar los medicamentos requeridos para un período de tres años como se ha hecho; si en el sector privado un supermercado o una ferretería puede llevar un inventario permanente de sus existencias para no quedarse desabastecido, ¿por qué la Caja no puede hacer lo mismo en el control de inventarios de medicamentos e insumos?

Se ha dicho que la población no resiste más el ‘no hay' en las farmacias de la Caja, tanto como el ‘no voy' de los taxistas. Tampoco la espera de meses por una cita médica urgente. Así como hay que dejar la intervención de la política fuera de las instalaciones de la Caja, también incumbe desburocratizar procedimientos engorrosos y lerdos que todo lo atrasa y demora. Son condiciones imprescindibles para lograr aumentar la eficiencia de la prestación de los servicios debidos. La Caja es la institución de mayor envergadura del Estado y pertenece a los asegurados, no a los particos políticos.

EXDIPUTADA