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03 de Aug de 2020

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Guillermo A. Cochez

Columnistas

Caos urbano: ¿mejorará o empeorará?

Recuerdo que en los tiempos que fui alcalde de la capital se me hacía difícil poner orden

Toda ciudad, para que sea amigable y atractiva, debe tener reglas claras y precisas. En los años que viví en Washington, pude apreciar el ordenamiento de una urbe, donde lo más importante es cómo se sienten sus residentes, con capacidad y poder suficiente para frenar cualquier proyecto que consideren atentará contra su entorno y su historia. Las autoridades cumplen el rol de ser estrictos servidores de la voluntad popular, a mi juicio, tal como debe ser.

Recuerdo que en los tiempos que fui alcalde de la capital se me hacía difícil poner orden. En el cementerio de Juan Díaz, dentro de sus predios, había construida una bodega. Una cervecería me pidió que no la derribara, a pesar de la violación de normas claras que lo prohibían. Si se tumbaba, argumentaron los interesados, ¿quién pagaría la enorme deuda que tenían sus dueños? Apelaron la orden a la Gobernación y allí durmió el sueño de los justos.

Cuando me vi precisado a un cambio del ingeniero municipal, posteriormente director de Obras y Construcciones Municipales, pedí a la Sociedad Panameña de Ingenieros y Arquitectos (SPIA) que recomendara de los funcionarios que allí laboraban algún profesional que tenía los méritos para ocupar el cargo. Inmediatamente el Consejo Municipal, atendiendo nuestra recomendación, designó a la arquitecta Luz de Jethmal. A mi salida de la Alcaldía, a los pocos meses de aquello, mi reemplazo la destituyó de inmediato. No se le dio continuidad al esfuerzo.

Ahora, ante la merma de los negocios de bienes raíces, el Gobierno nacional, mediante el Decreto Ejecutivo No. 100 de 15 de mayo de 2017, ha dado por crear la ‘Comisión Permanente de Alto Nivel para el Sector Construcción', adscrita al Ministerio de la Presidencia. Su principal función es analizar, estudiar y recomendar al Órgano Ejecutivo las políticas, estrategias y posibles inversiones que el Gobierno central e instituciones descentralizadas deban desarrollar a nivel nacional para el fortalecimiento del sector construcción. Entre sus funciones está simplificar los trámites en lo relacionado a reglamentos, códigos, soterramiento de cables, etc.

Pero como en todo, siempre hay un pero; grande, por cierto. Veamos quiénes integran esa comisión: cuatro ministros (Presidencia, Vivienda, Obras Públicas y Ambiente, el Idaan y otro funcionario. Por el sector privado, Capac, promotores de vivienda, corredores de bienes raíces y el Instituto Panameño de Urbanismo, sociedad privada integrada por respetables arquitectos y que preside Ignacio Mallol, desarrollador de grandes obras. Todos los interesados en que se construyan más barriadas y edificios y me imagino que los entes reguladores no ‘molesten' tanto.

El reciente incendio de Londres nos hizo ver la importancia de la seguridad en los edificios. En esa nueva comisión no están los bomberos; tampoco el gremio de arquitectos e ingenieros (SPIA), muy prestigioso, por cierto. No están las facultades de ingenieros y arquitectos y menos los alcaldes, encargados del ordenamiento territorial en sus respectivos municipios. Menos estará quien debe vigilar por respetar la historia del país: el INAC. Se ha propuesto un cambio: incluir en la comisión a la directora de Descentralización, una matemática.

Se hace evidente que lo que se busca es ‘agilizar' los trámites de las construcciones para que encuentren menos ‘obstáculos' de los necios de los bomberos, los lentos de los municipios, los impertinentes de Patrimonio Histórico del INAC. En fin, los que, a nombre de los ciudadanos, están llamados a preservar la salud y la seguridad de nuestras ciudades.

Definitivamente que hay que hacer algo y urgente. Hay que agilizar y modernizar los trámites, en muchos casos demorados porque así se facilita la coima para mover más rápido lo que se necesita. Hay que profesionalizar el personal que atiende estos temas en las diferentes entidades del Estado para que no cambien con cada Gobierno. Hay que obligatoriamente consultar a los que deben tener mayor preocupación por estos temas como la SPIA, las universidades y las alcaldías grandes como la de Panamá.

De nada vale que para que los promotores de vivienda, desarrolladores de proyectos y constructores puedan hacer más negocios, sacrifiquemos lo poco que nos queda de urbes que, por su falta de planificación y control, ha llegado a los niveles de poca sostenibilidad que hoy refleja.

Pido al Gobierno nacional que reflexione sobre este tema.

ABOGADO Y POLÍTICO.