Temas Especiales

09 de Aug de 2020

Alberto Velásquez Morales

Columnistas

La propuesta del fugitivo

A quienes todo lo contrario, los empobreció importando alimentos de su competencia para ganancias de sus supermercados.

La propuesta indecente que hizo el fugitivo Martinelli, ofreciendo 20 millones de dólares para una fianza de excarcelación, le fue rechazada casi inmediatamente. Estaba pensando que estaba frente a un tribunal en Panamá, en donde la justicia, ya señalada con cifras, cada vez se convierte en una falsa caricatura.

El fugitivo de tantas denuncias en su contra, y que cómodamente se había instalado en el norte, nunca se adecuó, creyó continuar en su habitual ámbito de que todo se puede comprar con unos dólares más.

Su propuesta constituyó toda una asquerosa bofetada a miles de panameños, de quienes esquilmó millones, con sus construcciones ilusorias, con sobrecostos calculados, para vivir a sus anchas en casas millonarias y botes anclados a un puerto privado.

Cuando ofreció los millones, a través de sus ya entredichos abogados, para los panameños que sabemos lo que significa el atraco a las arcas nacionales, el susodicho estaba ofreciendo el valor de por lo menos 20 colegios secundarios que nunca construyó, o el valor de varios cientos de kilómetros de carretera de penetración, para que los productores sacaran sus productos. A quienes todo lo contrario, los empobreció importando alimentos de su competencia para ganancias de sus supermercados.

Sus abogados ya no saben qué argumentar cuando los entrevistan los periodistas. No solo lo están mal asesorando, sino que actúan según sus alocados mandatos, de pagar y seguir pagando, especulando si algún juez sucumbe frente al bombazo de los millones de dólares que le sobran, de los cuales se le acusa de haberse llevado cuando manejaba el PAN y dirigía un Gobierno, cuyos dignatarios son habitué de los ascensores del Avesa.

Son veinte millones de fianza que duelen. Duelen cuando su sucesor no da respuesta a los cientos de problemas que plantea diariamente gente humilde que necesita agua, que se limpien las cloacas, aunque tenga hábitos cochinos, de gente pobre y campesinos que necesitan la construcción de puentes para su traslado; en fin, millones que se saben, y que no se perciben, resultado del lucro de una gestión gubernamental escandalosa.

El fugitivo seguirá tras las rejas. Recibiendo el ajusticiamiento que nunca creyó recibir, pero que, por su prepotencia millonaria, el destino desde ya le está cobrando la maldad que, con su comportamiento, transmite la imagen de que somos un país compuesto de corruptos como lo fue él.

PERIODISTA