14 de Ago de 2022

  • Redacción Digital La Estrella

Columnistas

Retos mundiales imponen cambios

Las reglas de juego de las relaciones comerciales, medios de pago y el nuevo orden económico internacional, rebasan los límites de paciencia, ignorancia

Desde hace décadas me he venido cerciorando y escribiendo columnas de análisis sobre las perspectivas de necesidades para corregir entuertos que han venido siendo impuestos a la humanidad sin el menor respeto a la vida en todas sus manifestaciones.

Imposiciones, inequidad e  injusticias de coronas y potencias son los viles ejemplos que demuestra la historia. La impotencia de las grandes mayorías ha sido parte del sustento de países, grupos de estos y de personas que han ido manipulando elementos básicos para la supervivencia  convirtiéndolos, a su antojo y conveniencia, en factores de dominio de los cuales ya se ha abusado demasiado.

El señor Trump solo entiende de supremacías, destrucción, muerte y sanciones. Tozuda e irresponsablemente se niega a reconocer el cambio climático y a tomar medidas de su país para contribuir con evitar los gravísimos daños que, además de las guerras, causan destrucción muertes de miles de inocentes alrededor del mundo. Quienes tenemos el valor de informar  sobre estas graves anomalías y atropellos, sufrimos persecuciones y discriminación. Las columnas y tiempo aire están disponibles, en su mayoría, para voceros de grandes intereses.

Las reglas de juego de las relaciones comerciales, medios de pago y el nuevo orden económico internacional, rebasan los límites de paciencia, ignorancia y cobardía de unos, aumentando la voracidad de quienes imponen la explotación, la inequidad, las injusticias y la ilegitimidad tratando de enredar el entendimiento con campañas mediáticas y clientelismo internacional.

Los organismos y métodos, aún reformados, son manidos y hasta se percibe su hedor a la distancia. Ya antes he mencionado al General  (r) estadounidense Wesley Clark, excomandante de la OTAN, quién denunció un plan para la toma y “administración” de siete países del Medio Oriente. Se mintió para invadirlos. Había una aspiración legítima, reformadora de los medios de pago por parte de los países invadidos para las transacciones internacionales.

Tanto Libia como Irak mantenían grandes reservas de su oro para respaldar, efectivamente, una nueva moneda. A la vez, las entrañas de esas tierras contienen un gran valor energético: petróleo. Hoy, otros países con las mismas ideas de los del Medio Oriente, con esos mismos recursos y otras riquezas: gas, minerales, agua, bosques y selvas, intentan protegerse.

No escapa pensar  que lo que pasó en Medio Oriente (con una piedra, tres pájaros) pues se buscaba afianzar un poder geopolítico mundial empezando por esa rica región - hoy sumida en el dolor, las precariedades y la destrucción -, nos demuestra sigue sucediendo hoy.

El privilegio monetario y financiero sobre el intercambio comercial mantiene las puertas cerradas con un sistema  injusto que padecen sobre todo, los países del llamado Tercer mundo. La UE se abrió con una nueva moneda que no han podido, o no han querido, hacerla valer.

Han patrocinado el engaño a la “eficiencia” con subsidios, y, han respaldado las “sanciones” y las invasiones –como la cuarta de 1989 a Panamá - , las “listas” que, sin juzgamientos ni pruebas, afectan hasta la libertad de expresión (caso GESE en Panamá), causan daños irreparables a miles de gentes que quedan sin sus puestos de trabajo, lo que deja en indefensión y vulnerabilidad a ellos y sus familias.

Estos hechos, como las invasiones y bombardeos que siguen dándose alrededor del mundo (¿serán Corea y Venezuela los responsables?); las Resoluciones de la ONU sobre armas nucleares han sido violadas por las “grandes potencias”; los TLC (Tiempo de Lágrimas Campesinas)  que han ido minando a Méjico, Chile, CAFTA…,  son criminales, y van contra todo principio de derechos humanos.

La debilidad del dólar estadounidense, el elevado endeudamiento creciente de este gran país, sus ochocientas bases militares, el aumento de las guerras, así como la actitud arrogante,  de insensibilidad e irresponsabilidad y hasta estupidez al ignorar las conclusiones de los científicos sobre el cambio climático, están llevando al  mundo al abismo que pretenden ignoremos. Su economía no crecerá con  ventas y suministro de armas.

Lo más grave es que se aferran al poder que creen los hace omnipotentes  y dueños de toda la creación. Hay esperanzas con el nuevo intento con el Yuan y el Rublo, junto con otras monedas en el mercado y hasta el viejo trueque, son oportunas y necesarias formas de pago que reclaman las economías del mundo. Hay alternativas, hay que romper esquemas, preservar las vidas en lugar de destruirlas; relaciones de iguales no de vasallos y amos, esa debe ser la consigna en defensa de la humanidad.

Por: Jairo H. Pertuz Suarez- Periodista-Analista Internacional