La Estrella de Panamá
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18 de Oct de 2019

Álvaro Alvarado

Columnistas

Un Gobierno que desprecia al pueblo

La distinguida dama, en medio de fuertes cuestionamientos míos y de miles de panameños

Todos recordamos cómo, durante la campaña política previa a las elecciones del 2014, los voceros del candidato Juan Carlos Varela hablaban bellezas del pueblo panameño, a la espera de lograr conquistar el voto mayoritario en las urnas el 4 de mayo de ese año. Los mensajes, propagandas y entrevistas iban dirigidos a ese pueblo carente de respuestas ante los graves problemas que enfrentaba en ese momento.

Luego del conteo de los votos aquel 4 de mayo, el veredicto favoreció a la nomina Varela — De Saint Malo, lo que para muchos significó un luz de esperanza ante la posibilidad de que se diera un cambio en este país.

La primera señal de que nos enfrentaríamos a un Gobierno poco tolerante a la crítica, la dio la señora Lorena Castillo el 31 de agosto del 2014, cuando, en su cuenta de Twitter, dejó al descubierto su malestar por mis cuestionamientos al evidente acto de nepotismo cometido por el ministro de la Presidencia, Álvaro Alemán, quien había nombrado a su sobrino como su asistente personal. La distinguida dama, en medio de fuertes cuestionamientos míos y de miles de panameños, me califica de irresponsable, afirmando que vivo en la estratósfera.

El ministro Álvaro Alemán por su parte ha sido muy irreverente cada vez que intenta expresar algún punto de vista sobre un tema en particular. En el caso de su sobrino, llegó a decir que ‘No podía encontrar nadie mejor para el puesto que mi sobrino', quien devengaba cuatro mil dólares mensuales en la Presidencia.

Alemán en otra ocasión, cuestionado por la lentitud del Gobierno, la inminente recesión económica y el desempleo, dijo que ‘los panameños van pa'l cielo y van llorando'. Todo no quedó allí, ya que este señor, quien lleva el record en el Gabinete con las frases más desafortunadas, llegó a decir en defensa del presidente Varela, por una donación muy sustanciosa al Colegio Javier con dineros del Estado, que quienes criticaban al presidente Varela, podían hacer lo que querían.

El presidente Juan Carlos Varela no ha sido la excepción, pues también ha lanzado expresiones muy ofensivas y que denotan altos niveles de intolerancia a la crítica, a pesar de haber jurado en campaña que sería tolerante y respetuoso. El 26 de febrero de 2015, Varela pidió a los panameños que protestaban cerrando calles demandando la solución a sus problemas que se fueran a protestar a La Mayor. No conforme con esto, el 11 de agosto del 2016, tilda de ‘ñañecos' a sus críticos.

El titular de Vivienda y Ordenamiento Territorial, Mario Etchelecu, también calificó a los colonenses de ‘folclóricos' por sus protestas.

El 4 de marzo pasado, Dulcidio de la Guardia tildó a todos los panameños que cuestionamos el supuesto crecimiento económico del país de ‘mentecatos' que no es otra cosa que personas tontas y faltas de juicio y el sábado en la noche salió en defensa de su exviceministro Iván Zarak, quien mandó a todos los panameños que criticaron el precio de la camiseta de la selección de fútbol a ‘mamar huevos'. El señor Zarak también arremetió contra los medios de comunicación y sus noticieros, tal como lo ha hecho el presidente Varela en múltiples ocasiones, dejando al descubierto la doble moral característica de varios miembros de este Gobierno y del partido gobernante que antes del 4 de mayo de 2014 aplaudían la labor de los medios que cuestionaban la labor del expresidente Ricardo Martinelli.

El jueves 22 de marzo, en el pleno de la Asamblea Nacional, Juan Felipe De la Iglesia, director del Instituto de Acueductos y Alcantarillados Nacionales, en otra desafortunada declaración, dijo que ‘tenemos una epidemia de piscinas en barrios marginales', lo que causó un enorme malestar en la población, al considerar que esta expresión fue un gran irrespeto al pueblo panameño.

El sábado 24 de mayo, otro panameñista arrojó un balde de agua fría a todos cuando en su cuenta de Instagram cuelga un meme donde calificaba de ‘inútiles' a los fanáticos del béisbol que criticaron la forma como se manejó todo lo relacionado a la inauguración del Estadio Kenny Sarracín.

Es hora de mostrarle nuestra incomodidad con, al menos, un repudio social donde nos encontremos con esta gente, al menos ahora. Y, el 5 de mayo del 2019 próximo, tendremos la gran oportunidad en las urnas de demostrarles quiénes son los verdaderos ñañecos, mentecatos, inútiles, llorones, mamones, folclóricos y marginales en este país.

Despierta, pueblo panameño, y exige respeto de estos cómicos.

PERIODISTA