Panamá,25º

08 de Dec de 2019

Aldo Brunette

Columnistas

Economismo y trabajadores de la educación

La historia del movimiento de los maestros y profesores en Panamá, ha sido precisamente su lucha focalizada de manera exclusiva

La historia del movimiento de los maestros y profesores en Panamá, ha sido precisamente su lucha focalizada de manera exclusiva en el mejoramiento de su condición económica. Esa misma historia, devela grandes movimientos de masas, faenas creativas y etapas de combate pacífico altamente innovadores, siempre acompañado de cantos y consignas al tono del reflejo de la situación económica propia del que lucha, haciendo exclusión de los otros elementos que componen su entorno económico, entre ellos, sus propios estudiantes, a quienes les es insuficiente los nutrientes necesarios para ser efectivos en el proceso de enseñanza-aprendizaje.

Al parecer un nuevo llamado, de carácter económico, están por inaugurar nuestros maestros y profesores, no en la claridad de sus responsabilidades de con igual esmero y militancia emprender una real y profunda transformación de la anquilosada estructura educativa nacional. Una vez más el Economismo, con que los educadores llevan a cabo sus luchas, pone de relieve la doctrina que concede a los factores económicos una primacía por sobre los hechos históricos de otra índole no menos importante para el desarrollo y avance de nuestra sociedad en su conjunto.

No ha existido un llamado de movilización masiva de docentes, exigiendo una reforma educativa acorde a los tiempos modernos y a los avances científicos técnicos con alcance a las inventivas tecnológicas audiovisuales, como nula se refleja la preocupación de los grandes conglomerados magisteriales por las bajas académicas que no permiten una adecuada inclusión de los educandos a los niveles superiores de educación y a los exigentes mercados laborales.

El arcaico modelo educacional de Panamá es, en muchos aspectos, el peso muerto, el remanente de un esquema escolar planeado para economía de Nación dependiente. En cierto sentido, la estructura educacional, hoy, es dada a la sumisión del individuo más que a su liberación. El carácter principal de nuestro sistema educativo es formar dependientes, individuos sometidos a un mercado de puestos dentro de los límites de país plataforma de servicios.

La enseñanza en nuestro país, transcurrido 39 años de haberse derrumbado la única propuesta de reforma educativa, sigue generando un individuo inerme a la sociedad, con un instrumento cultural que no lo libera. Y todavía nos asombramos cuando las estadísticas nos hablan de cantidades porcentuales importantes de niños y jóvenes desertando del sistema educativo. Y en gran parte, debido a la razón de que lo que la escuela y sus maestros le brindan no lo necesitan para su medio real. El docente juega un papel similar al del militar: pueden servir para uno u otro fin, para el progreso o la detención, para el orden o la revolución.

Nuestra educación no habilita a nuestros egresados, para ganarse la vida ni para producir. El alumno que logra graduarse del sistema, sea bachiller en ciencias, letras o comercio, los cuales representan los mayoritarios, no queda apto para el trabajo productivo.

La estructura educacional en Panamá ha estado pensada, y así la siguen ejecutando los docentes sin iniciativas transformadoras, en función de generar empleados, hoy ‘colaboradores', individuos discretamente cultos, literaria y espiritualmente alineados, teóricamente preparados para la vida de ciudad, pero de hecho inútiles para salirse de la esfera de lo aprendido.

Cuando hacemos hincapié en los resultados esperados y deseados en la educación, la frustración se torna mayor para el propio objeto y sujeto de la educación. ¿Qué hacer después de graduarse del Bachillerato?, es el gran esfuerzo que todo docente debiera estar haciendo para dar respuestas sin trauma a esta interrogante. No es malo luchar por mejorar la condición de vida de cada cual, más aún cuando los costos de vivir dignamente toman alturas astronómicas, pero es justo que la historia empiece a registrar la preocupación en firme del docente por mejorar, transformando la estructura educativa, procurando su real independencia a los modelos económicos, a la aculturación y sobre todo a la filosofía de que el hombre domina al hombre.

ECONOMISTA, DOCENTE UNIVERSITARIO.