Panamá,25º

15 de Dec de 2019

Berna Calvit

Columnistas

Tambores de guerra

Se dice que todo vale en la política y en el amor. Así es posible entender la coyuntural unión PRD-CD.

Se dice que todo vale en la política y en el amor. Así es posible entender la coyuntural unión PRD-CD, porque en las circunstancias actuales para el CD como para el PRD ‘el enemigo de mi enemigo es mi amigo': el Ejecutivo y el contralor Humbert. Para evitar inconvenientes investigaciones sobre el manejo de millones de dólares en partidas asignadas a los diputados en el quinquenio Martinelli, 2009-2014, hoy deben cubrirse mutuamente las espaldas, porque el contralor le puso el ojo a los fondos que actualmente manejan a su conveniencia; entre ellos los de la planilla 080 y la de ‘combustible', identificación atinada y amplia para dar ‘combustible' a suplentes de diputados. Antes y ahora los diputados han manejado fondos sin los controles que hubieran evitado el provecho personal; usan solo una parte para ‘hacer ver' con obras en las comunidades en funciones no propias del cargo, pero que les permiten mantener presencia con el beneficio político siempre en mente. Incumplen con la labor para la que los elegimos, legislar, que significa ‘Dar, hacer o establecer leyes', (RAE).

El país ha ido de escándalo en escándalo desde que se destaparon las megacoimas de Odebrecht; desde entonces no cesan; se amontonan tantos casos y todos a ‘medio palo', que se me enredan en la memoria los desperdicios que deja el comején de la corrupción. Y conste que no digo que empezó con Martinelli, en ese punto solo se batió récord. Hace varias semanas empezaron los choques entre el Ejecutivo y el Legislativo; tambores de guerra empezaron a sonar después del rechazo de los diputados a las postuladas por el Ejecutivo para magistradas, señoras Moore y Tovar. ¿Coincidencia? Con la inmediata apretada de clavijas de la Contraloría a la dupleta PRD-CD se creó una situación de ‘guerra es guerra' como el programa de tevé (que no vería ni aunque me paguen); acusan al contralor Humbert, nuestro embajador en Washington, D.C. durante la presidencia de Martín Torrijos, de estar haciéndoles ‘la vida de cuadritos' por instrucciones del Ejecutivo; de entorpecerles el trabajo al escarbar las partidas que no con sanas intenciones se empezaron a asignar a los diputados hace varios lustros; quitarles esa ubre adicional los hace defenderse como gatos boca arriba. La presidenta de la Asamblea leyó el parte de guerra contra el Ejecutivo flanqueada por Tito Afú y Chello Gálvez; yo le aconsejaría a la señora Ábrego contratar una buena asesora en manejo de imagen, porque al ver a estos señores como sus edecanes es inevitable la pregunta ‘Con amigos así ¿quién necesita enemigos?'.

La actitud y las acciones de los bien servidos diputados en el Gobierno Martinelli, ahora apoyados por sus nuevos socios, parecen tener algo en común; además de atajar las auditorías al período 2009 a 2014 y bloquear auditorías a partidas en el actual período debe salvarse, a como dé lugar, el ‘billete' para las elecciones de mayo 2019. ¡Ah!, y el presupuesto familiar que se redondea con partidas bien repartidas, porque ‘la familia que cobra unida, se mantiene unida'; tampoco se puede dejar por fuera a los compadres y socios en comercios y negocios a donde iban a parar los cheques para operación ‘deposita en cuenta X, coge tu comisión y envíame el cash'. ¿Cree la presidenta de la Asamblea que a los ciudadanos de a pie nos molesta que los investigue la Contraloría? Pues no. Estamos deseosos de que se sepa todo de todos, porque después de esto lo que corresponde es eliminar para siempre la asignación de fondos a los diputados.

Hasta ahora solo he visto escarbar lo de los ex ‘inchi-pinchi' del oficialismo; lo correcto es que también los diputados oficialistas reciban el mismo trato; esas cuentas nos interesan a los ‘paganini', porque queremos que dejen de usar nuestro dinero para su provecho personal que nos priva de fondos necesarios para mejores servicios de salud, transporte, educación, etc. Si la Contraloría no muestra el pastel entero tendría que darle la razón a la oposición en que la Contraloría no es imparcial. Por último, antes y ahora los fondos para los diputados fueron autorizados por el Ministerio de Economía y Finanzas; todo indica que se les dejó manejar los fondos sin controles. ¿Era arreglo siempre y cuando fueran amistosos con el Ejecutivo?

Así funciona la política y dejará de funcionar así cuando usted y yo y todos los que debemos indignarnos por tanto abuso digamos ¡basta! Cuando elijamos a nuestros mandantes con el cerebro, no con el corazón ni con mano pedigüeña.

COMUNICADORA SOCIAL.