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23 de Oct de 2019

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Modesto A. Tuñón F.

Columnistas

Incitación

La señora se acercó a la entrada del centro de custodia de privados de libertad, con el interés de visitar a un pariente recluido en el sitio.

La señora se acercó a la entrada del centro de custodia de privados de libertad, con el interés de visitar a un pariente recluido en el sitio. Traía una comida en un envase y los guardianes, al revisar el contenido, se percataron de que allí escondía armas, celulares y hasta sustancias ilícitas. Inmediatamente se tomaron las medidas respectivas y las autoridades no pudieron disimular la sorpresa ante la audacia de esta persona y su fallido intento de ingreso.

Episodios como este obligan a mantener una férrea vigilancia en los centros penales y a seguir modelos de revisión que a veces parecieran atentar contra los derechos humanos. Sin embargo, tales hechos, dan muestras de que existe una conducta cada vez más osada para crear condiciones de intranquilidad en un lugar donde la rehabilitación debe alcanzar resultados positivos en cuanto a quienes delinquen y son devueltos a la sociedad.

¿Qué hay en esos individuos que toman la decisión de infringir las disposiciones, como aquella que intentó esconder materiales prohibidos bajo los alimentos? La pregunta surge porque se han escenificado casos con boxeadores, artistas, cómicos, políticos, de los que menos se esperan tales actuaciones. Hay que recordar aquel abogado sorprendido con un aparato de comunicación disfrazado de reloj y cada ejemplo sórdido que surge diariamente.

Hace algún tiempo tuve oportunidad de conocer a unas entusiastas mujeres que, desde un centro de confinamiento, procuraban crear oportunidades para variar la perspectiva de la realidad, durante el periodo de cumplimiento de sus penas. El grupo se caracterizaba por su diversa procedencia. Algunas llegaron de diversos destinos y habían transgredido las leyes en suelo nacional. Estaban animadas y en efecto, procuraban cambiar su futuro.

Al conversar con una de esas internas, me contó que estaba cumpliendo una condena por delitos relacionados con drogas. Profundizó sobre el tema y contó que tenía una formación universitaria y su trabajo le permitía disfrutar de comodidades. En algún momento le habían hecho una propuesta de transportar paquetes. Le garantizaban que iba a estar muy bien; la convencieron de los beneficios y aceptó. Ahora se arrepentía con su situación.

Es tan solo un prototipo de las circunstancias similares que mantienen a muchas personas en tales estados. Según cifras que se manejan, en el Centro Femenino de Rehabilitación hay alrededor de 600 privadas de libertad. De ellas, un 70.6 % está por delitos contra la seguridad colectiva (relacionados con drogas); otro 11.8 % incurrió en situaciones de integridad personal (agresión) y 10.2 % en acciones contra el patrimonio económico (robo).

Cualquier encuesta podría demostrar, en el primer caso, que la mayoría de quienes están relacionadas con esas transgresiones, lo han hecho porque les han ofrecido cambiar la vida y mejorar su estado al momento del ofrecimiento. Hay una incitación; es decir, una propuesta o estímulo para hacer algo, que tendrá aparentemente múltiples beneficios. ‘No sé, me cegué y dejé llevar por lo que me ofrecían', dijo aquella joven mientras esbozaba unas lágrimas.

Hay un instante o condiciones que hacen vulnerable la conciencia y empujan a la comisión del ilícito. Habría que preguntarse igualmente la razón de la diferencia estadística entre las causales de trasiego de sustancias químicas con relación a agresiones y apropiación indebida. En estos últimos, son otras las condiciones que empujan a su comisión; mientras en el primero, es la conducción de las actitudes.

Las estrategias de prevención deben ir en la dirección de estudiar la debilidad que ocurre en las decisiones y fortalecer las capacidades de quienes se involucran en tales atmósferas y quebrantan la norma. Los casos demuestran que esta crisis no discrimina y debemos reforzar las políticas para que valiosos elementos de la sociedad puedan contribuir con ella y no perjudicarla con esos errores.

PERIODISTA Y DOCENTE UNIVERSITARIO.