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08 de May de 2021

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Roberto Antonio Pinnock Rodríguez

Columnistas

Francisco I: por encima de derechas e izquierdas

El pasado 4 de octubre se conmemoró, entre otros acontecimientos relevantes, el día dedicado a la memoria de San Francisco de Asís.

El pasado 4 de octubre se conmemoró, entre otros acontecimientos relevantes, el día dedicado a la memoria de San Francisco de Asís. El mismo que siendo hijo de burgués desestimó seguir la lógica capitalista de la codicia y el desprecio hacia la naturaleza y los pobres de su época.

Es a lo que precisamente nuestro papa actual ha querido hacer homenaje asumiendo el nombre de Francisco y vaya que lo ha hecho de manera muy similar a aquel, convirtiendo sus intervenciones y exhortaciones en acciones proféticas, que como en todas las épocas suscitan ataques de ‘propios y extraños'. Ataques que a veces son negaciones a su papado, unas veces abiertas y otras veladas.

Hace unos cinco años, por ejemplo, el papa Francisco dijo en una de esas entrevistas sin protocolos al hacer sus viajes pastorales, que la Iglesia católica ‘debe dejar de lado su obsesión con las enseñanzas sobre el aborto, la anticoncepción y la homosexualidad y volverse más misericordiosa o se arriesga al derrumbe de toda su edificación moral como un castillo de naipes' (Civilta Cattolica, 2013 y Pullella, 2013).

Esta idea es ampliada en esa entrevista al afirmar que: la Iglesia católica, debería verse a sí misma como ‘un hospital de campaña tras una batalla' e intentar sanar las grandes heridas de la sociedad y no obsesionarse ‘por transmitir de modo desestructurado un conjunto de doctrinas para imponerlas insistentemente' (Op. Cit).

Y no es que nuestro papa piense que estos no son temas de interés para la Iglesia; la exhortación ‘Gaudete et exsultate' (2018), de fecha más reciente, deja claro su pensamiento y obra, en la que va a la raíz de los males de nuestra sociedad frecuentemente eclipsados con debates y agendas distractoras de las acciones primordiales para que todos alcancemos vivir en plena dignidad humana.

En esta exhortación —confirmando lo planteado por los obispos de Canadá al hablar sobre el jubileo en el viejo testamento— destaca que: ‘no se trata solo de realizar algunas buenas obras, sino de buscar un cambio social: «Para que las generaciones posteriores también fueran liberadas, claramente el objetivo debía ser la restauración de sistemas sociales y económicos justos para que ya no pudiera haber exclusión» (Gaudete et exsultate, No. 99)'.

Sin embargo, no es este movimiento el que observamos en los países subdesarrollados y neocolonizados, incluido el nuestro. Las campañas de furibundo odio hacia los homosexuales y los desproporcionados ataques públicos contra los que consideran ser portadores de la mal llamada ‘ideología de género', parecen expresar la antítesis de la exhortación papal.

De manera sospechosa, los fomentadores de este discurso de odio, llevan a extender relaciones causales estereotipadas entre pensamiento crítico —de ‘izquierda comunista' le llaman— con lo que suene a relaciones sociales de género, sean o no de base científica, satanizándolas a priori , utilizando verdades a medias para convencer a fieles y no fieles desprevenidos.

En este sentido, el papa no ha dejado dudas en forma reiterada al afirmar que este tipo de conductas incurre en uno de los riesgos que llevan a descristianizar las acciones de la Iglesia y sus miembros. Se refiere aquí a que: ‘es nocivo e ideológico el error de quienes viven sospechando del compromiso social de los demás, considerándolo algo superficial, mundano, secularista, inmanentista, comunista, populista. O lo relativizan como si hubiera otras cosas más importantes o como si solo interesara una determinada ética o una razón que ellos defienden'. (Op cit, No. 101).

La exhortación del hermano Francisco, es clara: se trata de defender al inocente desde antes que nazca, pero también al pobre una vez nacido (Ibidem). Para ambos casos se tiene que intervenir sobre la raíz y eso está en la conformación pecaminosa del sistema económico y social reinante. He aquí lo que no aceptan los de ideologías de ‘derecha', aun siendo ‘connotados laicos católicos comprometidos'.

Pero en estos sistemas, se tiene que intervenir con una determinada ética que, como en el caso de santos como Francisco de Asís y otros —yo agrego a san Oscar Romero—, nos dice el papa: ‘Ni la oración ni el amor de Dios ni la lectura del Evangelio les disminuyeron la pasión o la eficacia de su entrega al prójimo, sino todo lo contrario' (Op cit, No. 100). Estilo que no logran comprender los de ideologías de ‘izquierda'.

SOCIÓLOGO Y DOCENTE UNIVERSITARIO.