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02 de Jun de 2020

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Mireya Lasso

Columnistas

Becas por mérito y subsidios por necesidad

La acepción común es que un subsidio consiste en una ayuda otorgada a quien carezca de medios propios para sufragar necesidades como vivienda, alimentación o educación.

La decisión del contralor general, que rehúsa refrendar becas ya aprobadas por Senacyt para estudios en el exterior, afecta la gobernanza del país, porque, en resumidas cuentas, significa una usurpación de funciones propias y naturales del Órgano Ejecutivo. La Contraloría justifica su invasión en una diferencia entre becas que se fundamenten únicamente en los méritos académicos de un aspirante sobresaliente, y otras que dependan de la limitada capacidad económica personal o familiar del estudiante, que le impida continuar su formación. Para el contralor, un ingreso personal o familiar de 3500.00 balboas mensuales elimina la posibilidad de optar por una beca completa que, bajo esa cantidad, estaría disponible para aspirantes necesitados.

La acepción común es que un subsidio consiste en una ayuda otorgada a quien carezca de medios propios para sufragar necesidades como vivienda, alimentación o educación. En nuestro argot popular, lo que se ha dado por llamar ‘beca universal' no es otra cosa que un real subsidio, administrado por los ministerios respectivos, que responde a una política de Estado que persigue asegurar un nivel mínimo de educación a todos los niveles de la población. La función de Senacyt, sin embargo, es muy diferente como respuesta de una política estatal distinta. Sus siglas indican que el propósito de su creación persigue el desarrollo de la ciencia y la tecnología, dos campos del conocimiento que resultan fundamentales en el siglo XXI e imprescindibles, si hemos de crear una plataforma competitiva de servicios frente a ofertas de otros países. Es una política con perspectivas de estadistas que no admite visiones miopes.

Un claro ejemplo lo muestra la política implementada por la República Popular de China, según relata Andrés Oppenheimer. En efecto, el Gobierno de China financió en 1991 el estudio en el exterior de 7647 estudiantes, pero quince años más tarde esa cantidad ascendió a 130 000 estudiantes, la mayoría de quienes, gracias al desarrollo económico logrado en ese período, ya han podido sufragar parte de sus gastos gracias a apoyos familiares o a préstamos bancarios. Según datos de la Unesco, un 2 % de universitarios chinos estudia en el exterior, porque ‘el Gobierno sigue viendo con buenos ojos la salida de sus mejores estudiantes al exterior', lo que no estima como un riesgo de fuga de cerebros, porque regresan al país con mayores conocimientos o desde el exterior fomentan el intercambio académico, contactos comerciales e inversiones y el crecimiento económico. Algo muy similar ha sucedido en la India, Singapur y Corea del Sur, entre otros países cuyo impresionante desarrollo se ha debido en buena medida al fomento de una elite de estudiantes sobresalientes, formados en reconocidos centros extranjeros de enseñanza superior, quienes se han constituido en verdaderos catalizadores que han impulsado las transformaciones logradas.

Contrasta el comentario de Oppenheimer, de nacionalidad argentina, sobre la situación de su país: ‘Se forman muchos filósofos, abogados, psicólogos, sociólogos graduados en humanidades que no encuentran trabajo, mientras faltan ingenieros, agrónomos, geólogos'.

El criterio drástico del contralor amerita ser revisado en función de los mejores intereses nacionales y de una estrategia de desarrollo del país a largo plazo. Como política de Estado que tiene mérito, abogamos por la necesidad de ofrecer una excelente preparación a nuestros estudiantes sobresalientes, independientemente de la situación económica individual, como piedra de toque de un progreso sostenido.

La censura aplicable no debe depender de una capacidad económica, sino de factores mezquinos como el favoritismo o el tráfico de influencias. Una enérgica acción de la Contraloría sería válida, siempre que se abstenga de imponer sus segundas opiniones en un campo para el cual no está capacitada.

EXDIPUTADA