La Estrella de Panamá
Panamá,25º

18 de Oct de 2019

J. Gina Román

Columnistas

China, fortaleciendo la unidad a través de Panamá

En esta etapa de la historia, aparece otro protagonista importante, los Estados Unidos

En el contexto internacional pareciera ser muy notorio relacionar el desarrollo y la historia de Panamá con algunos países más que con otros. Sin embargo, es interesante ver cómo, a través del recuento de las fechas históricas que les detallo a continuación, Panamá ha formado parte de un engranaje geopolítico interesante que marca su privilegiada posición geográfica, pero también su vinculación con la China Imperial, desde mucho tiempo atrás.

La llegada de Cristóbal Colón a la América fue una casualidad derivada de su principal objetivo, ‘buscar una ruta alterna para los productos de Asia'. Sin querer Asia, específicamente el gran Imperio chino, estaría dentro del plano comercial y marítimo de Panamá desde ese momento y el tiempo lo ha demostrado con precisión absoluta.

Posteriormente, al descubrimiento y los sucesivos viajes de Colón tratando de buscar esa ruta, se van ampliando otras operaciones marítimas estimuladas más que todo por el poder de la Corona española. Con el descubrimiento del mar del Sur por Vasco Núñez de Balboa el 25 de septiembre de 1513, sale a flote ese engranaje sustancial de una ruta más próxima, del sur hacia el norte y viceversa. El oro proveniente del Perú encontraría la mejor ruta a través de Panamá. De allí que la fundación de Panamá el 15 de agosto de 1519 por Pedro Arias Dávila, siendo la primera ciudad española y la más antigua de tierra firme que existe hasta nuestros días como ciudad.

En 1821, luego de la independencia de Panamá de España y su unión voluntaria a la Gran Colombia de Simón Bolívar, la ciudad de Panamá pasa de capital de Castilla del Oro y el ducado de Veraguas, a ser la capital del departamento del Istmo. Podría pensarse que esta condición política administrativa de Panamá es de menor importancia que la anterior, solo que en esta oportunidad los panameños buscaban sentar las bases de una autonomía administrativa política más efectiva, para garantizar un desarrollo social más amplio.

Luego vendrían los franceses, quienes muestran especial interés en construir un canal por Panamá, así que se firmó un tratado el 20 de marzo de 1878. Este acuerdo otorgaba derecho exclusivo a la Société Civile, empresa francesa encargada de la construcción de un canal interoceánico por Panamá. Conforme a una cláusula del tratado, la vía acuática revertiría al Gobierno colombiano luego de 99 años, sin compensación.

Durante este periodo de adhesión a la Gran Colombia, fueron apareciendo conflictos, en fin, situaciones adversas, las cuales finalizan con la separación de Panamá de Colombia, el 3 de Noviembre de 1903.

En esta etapa de la historia, aparece otro protagonista importante, los Estados Unidos; que claramente ve oportunidades estratégicas con el Canal que nunca finalizaron los franceses y posteriormente lo finalizan ellos. No sin antes dejar en Panamá el sello de su colonialismo, con la llamada Zona del Canal.

Reflexionando acerca de estos momentos históricos, Panamá ha tenido la marca del éxito desde el principio y los países que han estado presentes en su historia lo reconocen. Pero nuestro desarrollo social y humano no ha sido cónsono con ello. Somos un país altamente desigual, el coeficiente Gini alcanza el 51,7. A nivel mundial estamos en la posición numero 6 a pesar de un crecimiento promedio del 7 en esta ultima década.

Por tal motivo, haciendo un rápido y complejo análisis acerca de las relaciones diplomáticas de Panamá y la República Popular de China, observamos que su vinculación desde el inicio de esta cronología histórica pudo ser una casualidad del destino, pero deja claro que el comercio y la necesidad de nuevas rutas era imperativo en esa época y en la actualidad, para lograr el poder económico y estratégico de los diferentes países involucrados.

Esa necesidad es hoy la misma, solo que ahora los países buscan garantizar el mejor de los acuerdos comerciales, buscando un ganar-ganar.

Con relación a las nuevas relaciones diplomáticas con la República Popular de China, el gigante asiático busca garantizar la mejor ruta de comercio de las materias primas esenciales para ellos, como también ampliar el mercado de sus productos hacia América Latina. No olvidemos los bloques comerciales ya existentes, Unión Europea, Nafta y Asean. La República Popular de China está buscando nuevos mercados emergentes en África y América Latina, dada la complejidad que se viene generando en algunos de estos conglomerados económicos.

Lo cierto es que hemos pasado de una estrategia de globalización y apertura a una de proteccionismo y bilitarismo con condiciones en muchas ocasiones que nos hace recordar la época del colonialismo monárquico.

En este escenario mundial, surge una ideología comercial diferente que propone el presidente Xi Jinping, a través de la franja y la ruta. Este proyecto busca garantizar las mejores condiciones de las rutas comerciales en los países en donde China ha visto ventajas competitivas importantes, como puertos, sistema de trenes, carreteras de conexión y canales. Pero la esencia y valor de esta estrategia no es solo cemento, es el fortalecimiento del recurso humano con la transferencia de conocimiento, para garantizar el bienestar y la sostenibilidad del proyecto y por ende de los países que participan en la misma.

En Panamá este clúster logístico ya existe, solo hay que ampliarlo en algunos casos. Nuestra adhesión a este proyecto podrá garantizar la elevación del recurso humano más técnico y, por ende, mejores condiciones de bienestar para la población en general.

Solo les recuerdo un poco la historia, durante la época de la colonia fuimos solo un paso del oro de la Corona española, con los franceses un lugar para la construcción de un canal y con Estados Unidos un enclave colonial. Ninguna de estas relaciones comerciales procuró el mejor beneficio para los panameños.

Ahora somos protagonistas directos en todas las acciones que emprendamos para mejorar nuestra sociedad tan desigual, posiblemente los nuevos socios chinos nos ayuden a buscar ese bienestar social que ellos sí están logrando para su pueblo.

LA AUTORA ES ECONOMISTA EGRESADA DE LA UNIVERSIDAD INTERNACIONAL DE NEGOCIOS Y ECONOMÍA DE BEIJING, CHINA.