La Estrella de Panamá
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22 de Oct de 2019

Eduardo L. Lamphrey R.

Columnistas

Utopía o distopía: Panamá, 5 de mayo 2019

Muchas veces al escribir, algunos dicen que son bravuconadas y que no presento soluciones

Muchas veces al escribir, algunos dicen que son bravuconadas y que no presento soluciones; sin entrar en discordancias, creo que lo escrito es la realidad económica/política del país, y sin caer en utopía o distopía, a veces suelto una que otra posible solución al problema, la cual no se llega a ella por suerte, sino a través de muchos esfuerzos colectivos y con total apoyo gubernamental.

¿Cuál es hoy la realidad económica del país? El mundo tiene un crecimiento económico del 3.1 %, la región latinoamericana y el Caribe tienen un 1.8 % de crecimiento, mientras que Panamá registra para el 2018 un crecimiento económico del 5.4 %, y se estima un 5.6 % para el 2019; según el Banco Mundial, somos el número diez (10) del mundo con la peor desigualdad, los cinco países más desiguales son africanos, seguidos por Honduras (6), Colombia (7), Brasil (8), Guatemala (9) y Panamá, puesto 10; esto quiere decir que el 20 % más rico de la población capta el 65 % del ingreso nacional.

Según la Cepal, la relación entre el ingreso del 10 % más rico y el 10 % más pobre de la población panameña es de 48.5 a 1; además, el desempleo y la informalidad son un problema real, en Panamá uno de cada cuatro panameños es pobre, el 54 % de la población rural y el 96 % de la población indígena viven en pobreza. El 20 % de los asalariados es pobre, mientras el IPC-PIB, algo utópico, es de 16 428 anual y 1369 mensual (2018).

Tenemos un modelo económico basado en el sector servicios (80 %) en detrimento del sector terciario (8 %) y secundario (12 %). Somos altamente competitivo, según el Foro Económico Mundial, solo superado por Chile y Costa Rica, mostramos un buen Índice de Desarrollo Humano que nos da el segundo puesto en América Central y quinto en América Latina. Esto quiere decir que tenemos un excelente crecimiento económico, pero no bienestar humano (desarrollo económico) y mucho menos llegamos a la felicidad económica.

¿Qué hay que hacer? Plantear una distopía, donde las contradicciones se llevan a sus consecuencias extremas, con la intención de anticipar como ciertos métodos político-económicos llevan a sistemas injustos; o simplemente desarrollar un modelo utópico donde haremos de Panamá un modelo ideal, sin desigualdad, sin pobreza y con una justa distribución de las riquezas.

Ojalá pudiera llevar al modelo económico panameño a una equilibrada y justa repartición de las riquezas, sin distingo económico ni social; eso reflejaría, de inmediato, un ingreso per cápita equilibrado, cero desempleo y bienestar social y felicidad económica para todos. Esto implica, a la vez, un Gobierno justo, honrado, capaz de superar los intereses personales o partidistas, por los intereses colectivos del pueblo panameño; esto equivaldría a propiciar una mejor educación, salud, servicios públicos y seguridad nacional.

Hay que escoger el camino, esperar a que las contradicciones lleguen a su extremo y todos salgamos a tratar de reestructurar el modelo; o emprender caminos viables que nos lleven a ese Panamá soñado, donde instrumentos económicos y políticos bien usados nos acerquen a una justa distribución de los ingresos y nos permitan aguantar todos los desafíos de aquellos que no quieren repartir mejor las riquezas.

El próximo 5 de mayo del 2019, vamos a las elecciones generales del país, ningún candidato presidencial/diputado presenta un modelo utópico o distópico que genere cambios en beneficio de todos. Por el contrario, recrudecen el clientelismo y apadrinan la mediocridad ideológica, que les permita continuar con lo mismo. Comparar lo posible con la cruda y mediocre realidad actual, es un buen ejercicio intelectual, moral y social. Participar en el arte dialéctico de la crítica y de la construcción conceptual y social, debe ser un fin primordial del panameño, para mejorar sus condiciones de vida, sin tener en cuenta razas, nacionalidades, creencias ni edades.

ECONOMISTA

‘[...] ningún candidato [...] presenta un modelo utópico o distópico que genere cambios en beneficio de todos'